El mercado arrancó mal y se mantuvo casi sin variaciones durante el resto de la jornada (el NASDAQ estuvo algo más volátil que los otros grandes índices por la mañana, pero luego se "planchó"). De todas formas, la baja no fue mucha, apenas un retroceso de 1,03% para el Dow, que quedó en 8.450,16 puntos, y una merma de 1,29% para el NASDAQ (ésta parece ser hasta ahora una "semana" para las Blue Chips), quedando el S&P entre ambos indicadores. Con esto en mente, fueron muchos los que definieron la jornada como una de "corrección", "toma de ganancias", o cualquier otra cosa de esas que se suelen decir cuando se quiere sugerir que la suba continuará en las siguientes jornadas. Es cierto que el mercado está a un tris de marcar una suba de 20%, lo que nos adentraría por tercera vez en dos años en lo que tradicionalmente se define como un "bull market" y que podría hacerlo fácilmente con un par de jornadas alcistas. Pero también lo es que rascando la "benévola" merma de ayer, se ve que "los osos" siguen ahí. Por un lado, el volumen negociado creció, lo que da idea de que hay más consenso para operar a precios bajos que altos. Por otro, la mayor parte de las empresas que presentaron números contables desilusionaron a los inversores, en particular Texas Instruments y Taiwan Semiconductor (que llevaron a que el índice de semiconductores se desplomara más de 6%. Pero éstas no fueron las únicas con una mala rueda. Kimberly Clarke, por ejemplo, se desbarrancó 11%. En la vereda de enfrente, McDonald's y AT&T, que presentaron ganancias superiores a las esperadas, treparon apenas 4%. El punto no es entonces que el mercado retrocedió, sino que lo que bajó, cayó mucho, y lo que subió lo hizo poco, al menos mucho menos que lo que venía haciéndolo en ruedas anteriores.
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