Las dificultades para obtener un crédito hipotecario en la Provincia
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"Es una barbaridad que porque tenga un nombre común me adjudiquen viviendas que no tengo. Ahora el Banco me traba los papeles del crédito porque dice que soy propietario. Y claramente no lo soy", dice José García que inició su trámite en la sucursal del Banco Nación de Morón.
Eso sucede porque las bases de datos del Registro de la Propiedad provincial y ARBA no están actualizadas. El sistema no toma como referencia el número de identidad de la persona interesada, sino que se procesa por nombre y apellido. Por tanto, arroja todas las titularidades existentes para un determinado nombre y apellido.
El problema se presenta cuando hay homónimos que no tienen cargado el DNI a fin de discriminar caso por caso. Por ejemplo, para el caso de "Juan Carlos López" hay registrados 716 inmuebles a su nombre. Y de ese total, al menos 200 partidas inmobiliarias no tienen anotado el número de documento.
En el Registro para consultar el Índice de Titulares lo aclara: "Se recomienda que en el caso de ser nombres cuya probabilidad de encontrar homónimos sea alta, se realice la consulta sobre un determinado partido donde el requirente crea probable que posea inmuebles". Pero esa información limitada no sirve a la hora de presentar la documentación en el banco. Debe ser por todo el territorio bonaerense.
La falta de inversión lleva al absurdo de que en el 2017 estos organismos no están en capacidad de detectar una propiedad por el número de documento.
Esto fue una de las razones por las cuales el Banco Provincia acepta otorgar un crédito hipotecaria aunque el solicitante tenga otra propiedad a su nombre a diferencia de lo que ocurre en el Banco Nación y el Ciudad.
"Notamos que era un pedido de los posibles clientes; sobre todo del interior de la Provincia, donde una persona puede tener una parte de la titularidad por herencia y eso la descalificaba del proceso", dijo el presidente del Bapro, Juan Curutchet, en declaraciones radiales.
"La idea es allanar barreras, que sea más accesible. [Por eso] hemos eliminado una restricción tradicional que es que sea para vivienda única", agregó Curutchet.
El Registro de la Propiedad Inmueble de la Ciudad, en cambio, no tiene esta dificultad. La información que brinda es concluyente: indica si para determinada identidad hay o no titularidad, pese a que previene los homónimos. Así se evitan muchos contratiempos.
• Más costos
ARBA generó un sistema de reclamo en su web o bien vía consulta a la Defensoría del Contribuyente para actualizar la información a través de las partidas inmobiliarias que no registren documento de identidad. Es una forma indirecta de obligar a los organismos estatales a actualizar sus bases de datos.
Si bien en las últimas semanas se han incrementado de manera significativa los reclamos y existe voluntad de corregir los agujeros del sistema, el problema puede persistir porque en muchos casos el Registro de la Propiedad no tiene inscriptos en sus archivos el DNI de los titulares a fin de discriminar los casos de homonimia.
Esta situación lleva a que los tomadores de un crédito sean los encargados de demostrar ante el banco que no son los titulares de las propiedades en cuestión. Esto significa hacerse cargo de una serie de gastos, tales como, escribanos, abogados, procuradores, ingenieros, agrimensores, martilleros o contadores para que, en su representación, solicite un informe de dominio de cada una de los inmuebles adjudicados. Los valores de esos informes pueden variar en montos que van desde los $ 240 hasta los $ 600.
Recién entonces, y a través de los datos filiatorios se demostraría la situación de no propietario y estaría en condiciones de calificar para un crédito hipotecario.
Cabe recordar que en el Bapro, la nueva línea de créditos hipotecarios UVA a 30 años financian hasta el 75% del valor de compra de una propiedad en la Provincia o en la Ciudad de Buenos Aires, o para construcción o refacción, con un monto máximo de $ 2,7 millones.
Entre los préstamos hipotecarios, los denominados en UVA en febrero abarcaron cerca del 45% de los créditos hipotecarios totales otorgados a familias.




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