1 de febrero 2002 - 00:00

Las provincias piden al FMI negociar según cada situación

Fue una reunión atípica la mantenida ayer entre el FMI y los gobernadores, hasta el punto que no participó el ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov. Refleja esto la noticia de la ronda de negociaciones con el FMI y el comienzo de un trato directo del organismo con las provincias. Esto es lo que pidió reiteradamente el Frente Federal de gobernadores el año pasado, lo mismo que el cordobés José Manuel de la Sota y hasta Carlos Menem. No es una novedad que el FMI esté cansado de las promesas de recortes de gastos de los gobiernos que después acusan a las provincias de no cumplir. Ayer, el salteño Juan Carlos Romero (PJ) y el mendocino Roberto Iglesias (UCR) se encargaron de puntualizar que no todas las provincias están en la misma situación y que hay varias que ya han hecho sus ajustes y continúan haciéndolos, con administraciones ordenadas. Aunque no hubo resultados concretos, podría venir una ayuda directa a la provincia que se comprometa a sostener un déficit cero o ajuste serio de sus cuentas. Sería a través de otros organismos, como el Banco Mundial o el BID. Esto obligaría a la Nación a concretar su propio achicamiento en universidades, empleados públicos y gasto político. Una vez más, los técnicos del FMI insistieron en una nueva ley de coparticipación, pero se decidió que los gobernadores presentarán su propio proyecto para recaudar directamente algunos impuestos y administrarlos. Previamente, Claudio Loser, quien preside la delegación del FMI, escuchó la serie de medidas que el gobierno se apresta a anunciar. Hubo diferencias marcadas en varios puntos. En primer lugar, con la decisión oficial de pesificar los créditos bancarios superiores a u$s 100.000 al cambio de $ 1,2. El FMI sostiene, con razón, que ello obligará a compensar el sistema financiero por $ 12.000 millones. También hay 4.000 millones de pesos de diferencia entre lo que Remes Lenicov dice que recaudará este año por impuestos y las estimaciones del FMI. Hoy debutará, a las 10, una institución que será clave con el correr de los días: es la reunión del COPOM (Comité de Política Monetaria y Cambiaria) en el Banco Central, una copia de lo que se hace en Brasil. En ella se definirá cuánto se emitirá en el corto plazo y los precios del dólar a los que se intervendrá.

"Los del Fondo llegan con su receta ya preparada. Nos dijeron que las provincias deben hacer un esfuerzo, lo mismo que la Nación, y que eso se debe reflejar en el presupuesto." La frase del salteño Juan Carlos Romero intentó reflejar el clima con que comenzó ayer una cordial reunión en el Ministerio del Interior entre los gobernadores Romero (PJ-Salta) y Roberto Iglesias (UCRMendoza) con funcionarios del Fondo Monetario Internacional. Estaba presente también el ministro Rodolfo Gabrielli, el senador Juan Carlos Maqueda, el diputado Miguel Angel Toma y la delegación del FMI integrada por Tomas Reichmann, Claudio Loser, John Thorton y Guillermo Zocalli.

Tanto Romero como Iglesias, que se ocuparon en subrayar que la reunión fue « informativa», salieron al cruce de « la receta», señalándoles a los visitantes que no se debía generalizar al hablar de las provincias, porque la situación de cada una de éstas es diferente. Con grados de gravedad en la crisis, por su administración, « completamente distintos», les dijeron. Sin hacer un juicio de valor, afirmaron, « no es la misma situación la que viven en la provincia de Buenos Aires o en el Chaco, que la de Salta o San Luis», señalaron. Hay provincias que tienen administraciones ordenadas, con presupuestos equilibrados y deudas controlables, y otras que no. « Si hacemos un mal diagnóstico corremos el riesgo de emplear la terapia equivocada», apuntó y disparó Romero.

• Duros

En el semblanteo y atención puesta en el diálogo, quedó claro que los «duros» fueron Reichmann y Thorton, y que Loser se mostró más «diplomático», se coincidió. El cuarto, Zocalli, no abrió la boca. La reunión fue informativa y en su transcurso no se habló de números ni de exigencias puntuales, salvo en la necesidad de hacer un esfuerzo para bajar el gasto y en conocer más en detalle las cuentas de las provincias.

Fue cuando los del Fondo admitieron que no se podía generalizar. Que el análisis de las 24 provincias o distritos electorales debía hacerse «en forma diferenciada». Sin embargo, Reichmann insistió en que «el gasto político es alto y la sociedad debe percibir que la dirigencia está dispuesta a hacer este esfuerzo del que estamos hablando».

Romero
volvió a tomar la posta, afirmando que «tampoco en ese caso todas las provincias están en la misma situación». Y puso el ejemplo de Salta, donde hace una semana se lanzó una reforma política que reducirá de 57 a 23 los concejos deliberantes, uno por cada departamento. « Se elimina la ley de lemas y ayer firmé también la eliminación de los gastos reservados; y estamos avanzando para reducir en 20 por ciento el número de los diputados provinciales, llevándolos de los 60 actuales a sólo 40

Reichmann
y Thorton sonrieron mirándose, y el primero volvió a la carga con cierta ironía: «Pero ésa no es la misma situación en otros lugares...» « Precisamente -dijo Romero, a quien por momentos le cuesta sonreír-, de eso estamos hablando. Que no es la misma situación en todas partes.» Los del FMI terminaron admitiendo que la consideración debía hacerse provincia por provincia para el ajuste que estaban reclamando. « Esfuerzo sí, pero equitativo, también debe hacerlo la Nación, no sólo las provincias», volvió a retrucar el salteño, esta vez acompañado por el radical Iglesias.

Gabrielli
aprovechó para meter un bocadillo, y demostrar que la Nación también está dispuesta a hacer gestos, anticipando que el proyecto de reforma política que lleva adelante su ministerio le será entregado a cada gobernador para su análisis «en estos días». Después de todo, los diputados y senadores deberán aprobar esta reforma en el Congreso -donde hasta ahora han fracasado los proyectos similares enviados en otras oportunidades-, y votar la liquidación de sus propios aparatos políticos, en los que los jefes provinciales basan su poder interno.

El punto siguiente fue el reclamo de los del Fondo, insistieron en este punto, por el gasto en relación a la recaudación fiscal, que a juicio de ellos era no sólo insuficiente sino que parecía existir una cultura del no pago de las cargas tributarias. Y de parte del Estado, nacional y provincial, sistemas que no alcanzaban a dar respuesta a las necesidades de financiamiento genuino. Quedaron en que les harán llegar a los gobiernos de provincias cómo mejorar ese punto flojo de las haciendas locales.

Mientras la delegación del Fondo parecía dialogar cordial y comprensivamente -tomaron café, cortados y agua mineral-, volvieron a cargar sobre los gobernadores. «¿Y ustedes no piensan que es necesario, para ser coherentes con lo que acaban de afirmar, que hay que revisar la ley de coparticipación?», interrogó
Reichmann nuevamente.

«
Yo tengo casi listo un proyecto que le haré llegar al doctor Duhalde en los próximos quince días para que lo analice», puntualizó Romero.

Dejá tu comentario

Te puede interesar