Leve repunte en diciembre del uso de la capacidad instalada

Economía

Con una suba de apenas el 0,3% en relación con el mismo mes del año anterior, cortó con una serie de cifras negativas interanuales que se registraban desde mayo de 2018.

La utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en el 56,9% en diciembre pasado, un nivel levemente superior al registrado en el mismo mes de 2018 (56,6%), pero por debajo de la cifra de noviembre (60,7%), según difundió ayer el INDEC. La suba de diciembre (que tuvo el segundo porcentaje más bajo de todo 2019) fue la única que se dio en la comparación interanual a lo largo de todo el año pasado, en consonancia con lo que ocurre desde mayo de 2018, cuando los parámetros comenzaron a ser negativos en comparación con los mismos períodos de años previos.

Los datos dejan en evidencia que, desde la crisis cambiaria que comenzó en abril de 2018, la industria permanece golpeada. Los saltos que registró el dólar, la inflación y la consecuente caída del consumo son algunos factores que pueden explicar ese escenario.

La refinación del petróleo mostró en diciembre un nivel de utilización de la capacidad instalada superior a la media: fue del 78,6%, por sobre el 77,4% del mismo mes de 2018, a partir del mayor procesamiento de petróleo. El bloque papel y cartón registró trabajó al 68,1% de su capacidad, también mostrando un avance interanual (contra 66,8%) “como consecuencia, principalmente, del incremento en la producción de papeles para envases y embalajes”.

Aunque evidenciaron un nivel superior al general, las industrias metálicas básicas (66,1%) cayeron con respecto a 2018 (69,4%), que se vincula principalmente con la disminución en el nivel de elaboración de acero crudo. El bloque alimentos y bebidas, en tanto, registró un nivel del 63,3%, superior a diciembre de 2018 (58,9%), explicado por el aumento registrado en la elaboración de carnes vacuna y aviar, molienda de cereales y oleaginosas, y bebidas.

Por contrapartida, los bloques sectoriales que se ubicaron por debajo del nivel general fueron los productos del tabaco, que evidenció una utilización de la capacidad instalada de 50,1% (frente al 56% de 2018), producto “del menor nivel de producción de cigarrillos”. En el caso de los productos textiles, presentó un nivel superior al de 2018 (fue de 41,1%, contra el 32,3% de un año anterior), “debido al incremento en la actividad de los sectores elaboradores de hilados de algodón y tejidos”.

La industria automotriz, golpeada el año pasado por una fuerte caída en las ventas (se derrumbaron un 43%), registró un nivel de utilización de la capacidad instalada del 21,1%, por debajo del 25,6% de diciembre de 2018, como “consecuencia de la disminución en las unidades fabricadas por las terminales automotrices”.

Los datos, que mide la proporción utilizada en términos porcentuales de la capacidad productiva del sector industrial, grafican la compleja situación económica. Aunque la leve recuperación de diciembre puede ser una noticia alentadora, se da sobre la base de números de por sí magros de finales de 2018.

Un alto porcentaje de capacidad ociosa significa que en el corto plazo resultará más difícil que se dinamice la actividad. “Sin embargo, la baja de la tasa de interés y la estabilidad cambiaria tendrán un impacto positivo para el sector en los próximos datos. El Gobierno apuesta al consumo y al mercado doméstico, y la industria se verá beneficiada por estas políticas”, analizaron desde IARAF semanas atrás.

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