Una semana bastante anodina para operadores prestos a tomársela completa de vacaciones por la acumulación de feriados desde el lunes. Ben Bernanke, el titular de la Reserva Federal, marcó el rumbo de los mercados, pero hay datos que conviene saber. Insiste en señalar que «la economía norteamericana está sólida» pero los mesadineristas de Wall Street no le creen: «Otra cosa no puede decir. Si dijera lo contrario, los mercados se derrumbarían, crecería la aversión a consumir y la recesión sería más profunda», señalan. Lo que está claro para Wall Street es que la economía de EE.UU. está sostenida con alfileres y por ello la cautela con el Dow Jones. Algo de alivio trajo el crecimiento del PBI de 2,5% en el último trimestre.
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Pero más útiles se tornan las conversaciones cuando se tratan tópicos estrictamente domésticos o por lo menos regionales. Lo que está haciendo ruido es la colocación de títulos que hizo PDVSA, la petrolera venezolana, por u$s 6.000 millones. «Hay que hincarle el diente», sentenció un experto, habitual fuente de información y que mantiene el anonimato por razones estrictamente laborales. La explicación que da: son títulos con vencimiento en 2017, 2027 y 2037, pero que cotizan con un rendimiento de 70 puntos básicos por encima de los que emite el gobierno de Venezuela. El JP Morgan los incluyó en su índice EMBI Global (aquí se incluyen títulos de empresas estatales que son cuasisoberanos). Pero lo más importante es que las calificadoras le asignan menos riesgo a PDVSA que al gobierno de Venezuela. Conclusión: podrían estar desarbitrados.
Llama la atención en la plaza local la desinformación de inversores respecto de lo que pueda suceder con el dato de inflación minorista de marzo. El 0,3% de incremento de febrero, ya una semana antes se sabía que iba a ser de 0,4% o menos. Pero igualmente recién el día de su anuncio llovieron las ventas de bonos indexados por la desilusión que generó. Ahora ya trascendió que el dato por anunciarse el 9 de abril estará entre 0,8% y 1% (ver página 2). Igual, el dato jugoso lo aportó un economista en una selecta charla con inversores: la Argentina tendrá alta inflación por bastantes años más. «Si las cosas van bien, eliminarán controles, descongelarán tarifas y los precios subirán. Y si van mal, también, ya que con inflación aumenta la recaudación y se licúa el gasto». Contundente.
Datos del equipo económico. Una delegación integrada por Sergio Chodos ( secretario de Finanzas), Alejandra Scharf (subsecretaria) y Martín Abeles (secretario de Programación) viajará a Londres para participar de una reunión preparatoria del FMI, cuya cumbre de primavera (en el hemisferio Norte) se hará en pocas semanas. Podrían en la capital inglesa tener contactos con banqueros, que seguramente volverán a acercar propuestas para emitir bonos. «Por ahora no hay nada», la clásica respuesta de Chodos-Scharf.
¿Qué pasa con el dólar? Entre los operadores de cambio ya comentan que el Banco Central está haciéndolo subir para que, con la ola de divisas que ingresarán exportadores en las próximas jornadas, no caiga tanto. Pero como siempre sucede, el mercado se anticipa y ahora está vendiendo por adelantado.
Un equipo de inversión de Merrill Lynch efectuó una visita a Buenos Aires recientemente, encabezada por su economista jefe para América latina, Pablo Goldberg. Surgieron proyecciones, plasmadas en un reporte especial: el dólar se mantendrá virtualmente «planchado» y a fin de año cotizará a $ 3,10, un dato importante para los que apuestan por bonos en pesos. Además, esperan una importante desaceleración de la economía a 4,3%, pero recién en 2008. «No se pueden mantener tasas de crecimiento chinas -aseguran- con los actuales niveles de ahorro e inversión». Recomiendan BODEN 2012, que rinden más de 7% en dólares, y ven como «poco probable» que el gobierno salga a recomprar cupones PBI.
Aunque la polémica por la medición futura de la inflación en la Argentina y el impacto en el CER no se acalló, bancos de inversión y economistas ahora pasaron a otro debate: qué ocurrirá con la tasa Badlar (rendimiento que pagan los bancos a 30 días a inversores mayoristas), que es la que ajusta los bonos que emite el Banco Central. El rendimiento de la misma cayó abruptamente en enero y febrero, desde 10% anual a 7,75%, y rebotó sólo parcialmente en marzo, hasta 8,25% anual. Algunas entidades, como el Santander, aseguran que es signo de una política monetaria más laxa por parte del Central. Otros, como el HSBC, creen que se trata de un fenómeno transitorio y esperan un repunte hacia abril o mayo, cuando las empresas demanden más pesos para hacer frente al pago de Ganancias. Martín Redrado busca incentivar la Badlar subiendo los rendimientos de corto plazo, tanto en pases como en las licitaciones de Lebac, pero al mismo tiempo reduce las tasas de largo plazo para no atraer más fondos del exterior. Pero en general todos coinciden en que difícilmente se supere el nivel de 9,5% anual que tuvo esta tasa el año pasado. En consecuencia, la posibilidad de conseguir mayores rendimientos comprando Nobac ajustables es más bien limitada.
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