Lula baja superávit para aumentar la obra pública

Economía

• Gastará u$s 140.000 millones en cuatro años. • La mayoría son obras estatales, pero también se incluirán proyectos de empresas privadas. • Bajaría el superávit de 4,25% a 3,75% en 2007. • Temor a que se convierta en política regional. • Apunta a crecer más de 5% y conviene a la Argentina, que puede aumentar exportaciones. • Incertidumbre por la reacción que tendrán hoy los inversores en ese país y también en la región.

Brasilia (ANSA, AFP, Reuters, LF) - El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, anunciará hoy un ambicioso paquete de medidas económicas para su segundo mandato, que incluye inversiones por u$s 140.000 millones (300.000 millones de reales) hasta 2010, con las cuales aspira a acelerar el crecimiento del país, oscilante y débil en sus primeros cuatro años de gestión.

La cifra saldrá fundamentalmente del Presupuesto federal y de las empresas estatales, pero también considera inversiones privadas. El objetivo es hacer crecer al gigante de la región a una tasa de 5% anual, casi el doble del crecimiento promedio durante el primer mandato de Lula (2,6% por año), porcentaje que estuvo muy por debajo de los registrados por la gran mayoría de los países de la región.

Si Brasil logra crecer a tasas más elevadas que la actualessin modificar de manera sustancial su tipo de cambio, la Argentina podría beneficiarse volcando a ese mercado mayores exportaciones y, a la vez, recibiendo menos productos que Brasil hoy exporta a raíz de la debilidad de su mercado interno. En 2006, la Argentina registró un déficit de cerca de u$s 3.600 millones en la balanza comercial bilateral, una cifra similar a la de 2005.

Desde 2003, cuando Antonio Palocci era ministro de Hacienda y el control de la inflación fue elevado al rango de principal objetivo de la política económica, el superávit fiscal primario de Brasil (antes del pago de deudas) fue fijado siempre por el gobierno en 4,25% del PBI. Ese porcentaje permanece en las proyecciones para este año, pero la nueva ofensiva de inversiónpública podría hacerlobajar a 3,75%, si fuera necesario.

El paquete de 50 medidas -denominado Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC)-, fue criticado antes de su lanzamiento por distintos sectores económicos.

  • Tres áreas

    El PAC está dividido en tres grandes áreas: programa de inversión en infraestructura, impacto fiscal y exenciones tributarias, con las que Lula pretende incentivarla inversión privada, de modo que llegue a 25% del PBI en 2010, considerado un umbral que hará posible un crecimiento sostenido.

    Los principales focos de la inversión serán energía y combustibles, transportes, saneamiento básico y vivienda. Sólo en el sector energético el gobierno federal espera que llegue a casi u$s 108.000 millones, que serán aportados por el Presupuesto federal, por las empresas estatales Petrobras y Eletrobras, y por el sector privado.

    Para el rubro transportes, por su parte, están previstas inversionesdel orden de u$s 30.300 millones, que se volcarán sobre todo a la apertura y renovación de antiguas vías férreas.

    «Nunca se vio en Brasil una cantidad de recursos como la que será aplicada en este gobierno en saneamiento básico, educación y otros sectores», había anticipado Lula da Silva el jueves en alusión al PAC, al que sus ministros y asesores económicos dieron ayer los últimos retoques.

    Para estimular la inversión privada, el PAC reducirá impuestos sobre la construcción de fábricas y proyectos de infraestructura, como usinas hidroeléctricas y carreteras.

  • Repercusión

    Las reacciones no se hicieron esperar. «El PAC ayuda, es positivo, pero Brasil no se destrabará con medidas puntuales», consideró ayer Paulo Skaff, presidente de la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP). «Necesitamos un conjunto de medidas que incluya la reducción del gasto público, la disminución de la carga tributaria, la desgravación de las inversiones y la desburocratización», agregó.

    En tanto, el presidente de la Asociación Brasileña de Infraestructura e Industrias de Base (ABDB), Paulo Godoy, dijo que la iniciativa del gobierno «es buena, pero no suficiente».

    Más crítico, el ex ministro de Hacienda Mailson da Nóbrega (1988-1990) sostuvo que el PAC es «una montaña que va a parir una rata, vestida de león para parecer grande, pero rata al fin». Según el ex ministro, el PAC debería llamarse en cambio «PCC, Plan Contra el Crecimiento». Según economistas y empresarios consultados por la versión digital del diario «Folha de Sao Paulo», Brasil necesita mucho más que las medidas del PAC para crecer a 5% anual. La primera condición, para ellos, es la continuidad del proceso de reducción de la tasa de interés.

    Dos días después del anuncio del Plan, el Banco Central deberá decidir si mantiene el ritmo de recorte y reduce la tasa en 0,5 punto porcentual hasta 12,75%, o si, más cauto, opta por reducirla en un cuarto de punto. Si bien la diferencia es mínima, a los ojos del sector privado la decisión es clave para marcar intenciones.

    Otras condiciones que reclaman son reglas claras y estables en cuanto al tipo de cambio. Tanto la FIESP como el IEDI sustentan que el valor actual del real, apreciado frente al dólar, desestimula las inversiones al reducir el precio de los productos importados.
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