"La falta de noticias, ya es una buena noticia», podría dejar de ser expresión francesa y convertirse en argentina: porque a cada novedad en escena, todo parece descender escalones respecto del escenario anterior.
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El impacto de los anuncios del viernes explotó ayer en zonas alejadas de nuestro inactivo mercado, denotando que lo ganado de terreno en el riesgo-país se perdió de un sólo golpe.
Que en Brasil debieron comerse una caída de 4 por ciento en el Bovespa, que en Chile se generó una corrección bajista en la moneda por lo oído en Buenos Aires.
Pocos contentos, muchos desconcertados, un ministro que siempre supone que la gente y los mercados no lo saben interpretar. En definitiva, un enchastre de reacciones que hacen temer por la vuelta a recinto de nuestra plaza, con semejante preámbulo del lunes...
• Boomerang
Cavallo lanza el elemento en una dirección, éste vuelve describiendo una órbita y le da justo en la nuca. Un episodio que se reitera y una brecha con la realidad que no es capaz de ser salvada por los técnicos de la economía.
Disturbios sociales que arreciaron, la situación de Aerolíneas que mantiene la erupción, medidas que son un cúmulo de manotazos sin eslabones, donde cada buena aparente parece tener su contracara de «suma cero». Mejor que no se sucedan más noticias. Firma: el mercado.
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