7 de octubre 2002 - 00:00

Malo: envejece el parque automotor

El parque automotor argentino está envejeciendo rápidamente por la caída de las ventas en el mercado interno y se reducirá en unos 200 mil vehículos, porque no se llegarán a compensar las bajas por robos y obsolescencia.

Así lo indican cálculos de las asociaciones de concesionarias, terminales y autopartistas que avizoran una reducción del parque -que a principios de año estaba en unos 6.900.000 autos-a no más de 6.700.000 unidades. Las proyecciones de ventas más optimistas para todo el año no rondan los 90 mil autos, cifra muy lejana a los 400 mil que según los empresarios del sector deben venderse para mantener la edad del parque.

En lo que va de 2002 se vendieron apenas 59.904 vehículos en el mercado interno, según la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), contra 135.316 unidades comercializadas en igual período del año pasado.


Con esos niveles, estimó el presidente de la Asociación de Concesionarias (ACARA), Abel Bomrad, la antigüedad promedio de los autos pasaría de los 12-13 años que ostentaba el país antes de la recesión a fines de la década del '90, a más de 15 a fin de año. Así, además, se iría reduciendo el índice de motorización (número de habitantes por auto), que según un estudio del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV) ascendía en 1999 a 5,73, una cifra muy menor a las de los países industrializados, pero que había crecido en relación al promedio latinoamericano. Estados Unidos, por ejemplo, tenía en esa fecha un auto cada 1,25 habitantes, mientras que Alemania tenía uno cada 1,82, España uno cada 1,90, y Rusia uno cada 6,18 habitantes.

Pero el impacto inmediato de la vuelta al clásico «fierro» que la familia o el orgulloso dueño conservaba por 20 años sería otro: la inseguridad.

Para el director de DaimlerChrysler, Enrique Federico, la tendencia «no afecta sólo a los autos sino también a los vehículos comerciales, y trae como consecuencia una mayor inseguridad en el transporte, tanto para transeúntes como para usuarios». Federico ejemplificó su argumento con el reciente accidente ocurrido en Catamarca, donde un micro obsoleto y sobrecargado de gente desbarrancó, causando la muerte de la mayoría de sus ocupantes.

•Orígenes

A su criterio, el envejecimiento del parque y la sequía de las ventas responde en partes iguales a la inexistencia del crédito y a la devaluación, que encareció fuertemente los autos en pesos, aunque en general hayan bajado los precios en dólares. Para Juan Cantarella, economista de la Asociación de Fábricas de Autocomponentes (AFAC), «no es lo mismo que por la calle circulen autos nuevos a que lo hagan otros sin frenos ABS, airbags ni barras laterales».

Los números del ISEV son bastante elocuentes: en la Argentina en 1999 hubo 25,66 muertos en accidentes de tránsito cada cien mil habitantes, y 1.471 muertos por millón de vehículos, mientras que esas cifras, para Estados Unidos, ascendieron a 15,34 y 191 respectivamente.

El parque, sin embargo, no sólo se reduce más rápidamente por la falta de ventas. También influyen los robos, que sacan de circulación los vehículos al desarmarlos, y que aumentaron con la crisis económica y social. En tanto, los empresarios del sector apuestan todo a la exportación, que por ahora es el único renglón en el que están recibiendo satisfacciones: en setiembre último, según ADEFA, se incrementaron las ventas al exterior 10,6 por ciento respecto de agosto, y 43,9 respecto del mismo mes de 2001.

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