12 de abril 2004 - 00:00

Más brecha por empleo negro

Mientras la actividad económica y el empleo crecieron luego de cinco años de recesión, el deterioro social se mantiene. Este fenómeno, según un informe difundido por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), tiene como una de sus causas principales el alto porcentaje de «trabajo en negro» que se registra en el país.

La economía argentina creció el año pasado 8,7%, y el empleo lo hizo 6,5%, pero el índice de pobreza se mantiene alto.

Si bien habría bajado algunos puntos sobre el final de 2003, colocándose por debajo de 50% de la población, según IDESA «el nivel es excesivo para la tradición argentina de relativamente alta cohesión social».

• Explicaciones

Para explicar por qué el deterioro social no encuentra freno, la entidad menciona lo siguiente:

• En mayo de 2003, justo antes de que comenzara la recuperación económica, los ocupados totales ( excluyendo el Plan Jefas y Jefes de Hogar) sumaban 11 millones de personas. El 38% era pobre o indigente.

• De éstos, 36% era empleado «en negro».

• La pobreza entre la gente que tiene trabajo está asociada a problemas en la inserción laboral, principalmente al trabajo sin registrar, ya que el salario promedio de los trabajadores no registrados en mayo de 2003 era de $ 360, menos de la mitad de los trabajadores registrados, que llegaba a $ 830.

• Desde la devaluación de enero de 2002 hasta febrero de 2004, el Coeficiente de Variación Salarial (CVS) refleja que los salarios en términos nominales crecieron 26% frente a 47% que crecieron los precios al consumidor.

• Pero mientras el salario de los trabajadores registrados del sector privado aumentó 37% (sin considerar los decretos de aumentos de salario; y considerándolos, la suba llega a 45%), los salarios de los no registrados disminuyeron en términos nominales durante todo 2002 y mitad de 2003, recuperándose en la segunda mitad de 2003, pero quedando a tan sólo 7% del nivel predevaluación.

• La «brecha» de ingresos entre trabajadores registrados y no registrados luego de la devaluación se profundizó.
Los trabajadores registrados ganaban más del doble y prácticamente recuperaron la pérdida provocada por la inflación. En cambio, los no registrados ganan menos de la mitad y recuperaron muy poco de la pérdida producida por la inflación. Esta es la gente con trabajo que vive en la pobreza.

Los aumentos de salarios por decreto a favor de los trabajadores registrados, en lugar de aumentar la equidad, en realidad, incrementan la brecha de ingresos.

Es imprescindible eliminar las restricciones existentes al empleo de personas de baja productividad. El principal escollo para lograr ser un trabajador registrado, mejorar el ingreso y el acceso a los beneficios de la seguridad social son los impuestos al trabajo y la fuerte burocracia que castiga a quienes quieren cumplir con las normas.

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