Más remarcaciones y se agrava la falta de algunos insumos
Pese al feriado cambiario, el dólar se llegó a vender a $ 1,30 en el microcentro. Se agrava la falta de medicamentos al no haber dólares para pagar importaciones. Siguen remarcaciones en los comercios. Los artículos electrónicos, remedios y comestibles importados subieron 30%. Pese a la recesión, suben los precios, ya que los empresarios prefieren no vender ante las dudas por lo que les costará reponer la mercadería existente.
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* Una zapatería en la calle Florida ofrecía un par de mocasines a $ 79; si se paga «cash», el cartel anuncia, el precio pasa a ser de $ 60.
* Una farmacia en las cercanías de Plaza Italia aplica 25% directo sobre precio de lista a todo medicamento pagado al contado (sin receta de obra social o prepaga).
* Una conocida parrilla cercana al Hospital Fernández, en Capital Federal, cobra 25% menos cuando el cliente abona sus consumos con billetes; el descuento se aplica incluso contra tarjeta de débito, ya no sólo contra tarjeta de crédito.
* Algunos comercios están negándose a aceptar American Express como medio de pago porque -aducen-la tarjeta está liquidándoles las operaciones a 28 días. Otros se «avivan» y les dicen a los clientes que deben confeccionarles los cupones en dólares «porque me lo pide la tarjeta».
Ejemplos
* Algunos laboratorios de especialidades medicinales ya no están entregando ciertos productos esenciales; aducen que la imposibilidad de girar divisas al exterior les impide surtirse de insumos básicos para la elaboración de esas medicinas.
* Ya cuesta trabajo encontrar gotas para los ojos de las que utiliza la gente con lentes de contacto.
* Una importante fábrica de medias paró la producción por dificultades para hacerse de materia prima (de nuevo, la dificultad de girar divisas al exterior, etcétera.)
* Los vendedores de autos importados prácticamente «cerraron la canilla» de las ventas y sólo concretan operaciones en dólares y al contado, o con cheques librados contra cuentas en el extranjero.
* Todo el sector computación, pero sobre todo lo que es «ferretería» (hardware), está prácticamente paralizado: nadie vende nada a menos que se le pague con dólares billetes.
* Un importador de níquel (metal que no se produce en el país), que se utiliza para revestir grifería, autopartes, etc., tiene parado el embarque de un container con la única mercadería con la que trabaja porque no le autorizan el giro de divisas. «No tengo más remedio que cerrar y despedir a la gente: si no me dejan importar, mi empresa deja de existir», dijo a este diario.
* Los fabricantes y comerciantes no saben a cuánto cotizará el dólar al momento de tener que reponer materias primas y/o bienes terminados que importan.
* Nadie sabe (ni se informa desde el gobierno) cuándo se podrá volver a girar divisas al exterior en pago de importaciones; como viene la evolución de las reservas del Banco Central, se calcula que será con cuentagotas y para insumos de primera necesidad.
* Como ya se habla de ponerles trabas a las importaciones «superfluas» o «suntuarias», muchos comerciantes y distribuidores están intentando mantener sus stocks hasta tanto se aclare qué bienes caen en estas categorías.
* Según una denuncia de comerciantes, la alemana Bayer incrementó sus precios 25%, para luego retrotraer la situación a los niveles anteriores.
* La casa de artículos para el hogar Garbarino incrementó 10% el valor de sus computadoras el sábado previo a Navidad.
* Varias cadenas de hipermercados remarcaron hasta 30% los precios de sus productos importados, como electrónicos.
Harinas
El titular de CAME, Osvaldo Cornide, admitió en diálogo con este diario que «es posible que en el futuro haya aumentos en los importados, tanto por la aplicación de un arancel alto como por una posible devaluación. Pero hoy son injustificables». Cornide reconoció también que si los fabricantes suben los precios, «el comerciante no tiene más remedio que trasladarlos, porque los márgenes con que se trabaja hoy son ínfimos y nadie puede absorber un incremento de 30%».
Por su parte Hugo Miguens, titular de la cámara que reúne a mayoristas y distribuidores (CADAM), sostuvo que «es posible que aumenten los bienes durables importados, pero me parece más difícil hacerlo con los de consumo porque la caída de la demanda es tan brutal que no hay lugar para eso». El dirigente descartó toda posibilidad de que en el país se vuelva a los controles de precios, «pero hay que cerrar las vías para traer mercadería de afuera por caminos ilegales. De todos modos, todavía no vimos aumentos 'preventivos' por parte de los proveedores». Coincidieron con él voceros de varias empresas líderes en el mercado, muchas de las cuales pidieron no ser identificadas.
Un vocero de la cadena de hipermercados Carrefour también negó cualquier posible remarcación. «La situación no lo permitiría», dijo el portavoz de la francesa.
Compensación
Pero algunos admiten haber vuelto a utilizar la «maquinita remarcadora». En declaraciones a la agencia estadounidense «Bloomberg», Andy Freire, CEO de OfficeNet, admitió haber pasado la Navidad «subiendo los precios para compensar una devaluación del peso que prevé para cuando el gobierno empiece a emitir la nueva moneda». El incremento, según Freire, fue de 10%.
«Subiremos los precios para compensar el riesgo de tener que trabajar con una moneda de la que sabemos muy poco hasta el momento», le dijo el empresario a la agencia. «En cuanto vea que el dólar despega, subiré más aún mi lista de precios».




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