''Me voy. Así no se puede seguir''
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Pero el trenquelauquense no tuvo más remedio que aceptar ese legado: «Sí, ya me convencí, voy a ser el ministro», transmitió. «Gracias, Gerardo», le dijo Solá. «Para mí es un orgullo que seas el ministro, con vos también me voy a entender con la mirada.»
Los que vinieron fueron tiempos de considerable mejoría para las finanzas de Buenos Aires, que al compás nacional experimentó una recuperación solventada, fundamentalmente, en la suba de la recaudación que llegó con el plan que implementó Otero a través del polémico Santiago Montoya, uno de los nombres que primero sonó ayer como su reemplazante.
Aquel «idilio», cuentan sus colaboradores, «se mantuvo en perfecta sintonía hasta que Solá se tuvo que bajar de la reelección. Ahí se incrementaron las presiones de Nación y los desencuentros». Se refiere a una suma de factores: sucesivas presiones gremiales, aumentos a estatales, falta de respaldo financiero nacional ( coparticipación), choques en la Legislatura para la aprobación de leyes clave para incrementar la recaudación y un déficit fiscal que promete escalar este año a $ 1.600 millones, sin tener en cuenta los nuevos aumentos salariales que obligará el año electoral.
Ayer, finalmente, medianteun llamado al teléfono del gobernador, Otero recreó en negativo la frase de su asunción: «Me voy, ya lo decidí. Así no se puede seguir». Lo mismo planteó más tarde ante su equipo de colaboradores en La Plata. Queda claro: para algunas cosas, no alcanza con entenderse sólo con la mirada.



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