Se difundió que el PBI argentino creció 8,4% el año pasado en relación con 2002. Ciertamente, es un gran logro en recuperación. Posiblemente, vaya a llegar a 9,2%, algo que es mejor aún, con la medición definitiva. Pero si miramos al vecino Uruguay, se nos bajan bastante los humos: en el último trimestre de 2003, con relación al último de 2002, su PBI ¡creció 16%! Eso como consecuencia de algo que nuestro gobierno se niega a admitir, porque desinfla bastante sus ínfulas de conducción económica eficaz: los uruguayos -que son también Pampa Húmeda-han tenido el mismo y mayor boom que la Argentina por la mejora internacional de la demanda de sus productos agrícolas y carnes. En definitiva, los rioplatenses somos hijos de soja como padre y de «vaca loca» en Estados Unidos como madre. Es así, no nos engañemos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Además, Uruguay no sólo tuvo un crecimiento del doble. Lo logró sin default, o sea, sin dejar de pagar nunca su deuda pública y, comparativamente, sus porcentuales son sobre un 2002 no tan bajo como el argentino, lo cual valora más el porcentual de crecimiento.
Dejá tu comentario