Ven mejoras en el mercado de deuda en pesos, pero advierten por indexación

Economía

En lo que va del año el Gobierno logró financiar más de dos tercios de los vencimientos en moneda nacional.

A sabiendas de que los mercados internacionales están cerrados con varios candados para la Argentina, el ministro de Economía, Martín Guzmán, se fijó el objetivo de reconstruir el mercado de deuda en pesos. Y, de cierta forma, con la ayuda de inversores cautivos, este deseo empieza a rendir algunos frutos: tras el fracaso rotundo de aquel 10 de febrero, en el que no se logró canjear el bono dual, el equipo económico empezó a encaminar su relación con los bonistas domésticos y, según señalaron fuentes de Gobierno a Ámbito, en el acumulado de 2020 se consiguieron refinanciar arriba de dos tercios de los vencimientos en moneda nacional. Incluso, en las últimas licitaciones se llegó a conseguir algo de financiamiento neto.

Para lograr confianza en los títulos públicos emitidos en pesos, el compromiso oficial pasa por: enderezar las curvas de rendimientos (es decir, que los rendimientos sean mayores cuanto más larga sea la vida del instrumento) y otorgar tasas que sean, al menos, positivas en pesos. “Después de algunos sofocones a principio de año y cuando se dejó en claro que no iba a haber más reperfilamientos en pesos, los bonos subieron bastante, sobre todo los que indexan con CER. Las colocaciones y las curvas han mejorado, cosa que no sucede con la deuda en dólares”, indicó el economista jefe de ACM, Jorge Neyro. Pero aclaró: “La asignatura pendiente es conseguir financiamiento nuevo, pero no hay volumen para lo que necesita financiar el Gobierno en medio de esta crisis”.

Por su parte, el jefe de Research del Instituto de Capacitación Bursátil, Leandro Zicarelli, señaló: “Las colocaciones vienen siendo exitosas, tanto a tasa fija corta (Ledes, en el orden del 30%), como las más largas (Boncer 22, al 2,25% sobre inflación). Es clave que se recupere el mercado de deuda en pesos, va a haber muchas necesidades fiscales y es sano que parte de las mismas las puedas canalizar por el mercado y no sea todo emisión del BCRA”. Cabe recordar, el Gobierno no solo está colocando bonos en pesos para rollear los vencimientos en moneda local, sino también para canjear las Letes que vienen siendo reperfiladas desde la gestión de Hernán Lacunza.

En tanto, el director de la consultora LCG, Guido Lorenzo, destacó la iniciativa de construir una mejor curva de rendimientos, pero puso el foco en que gran parte de los instrumentos que se emiten están atados al devenir de los precios: “La curva de pesos hay que construirla, me parece bueno, el único problema que le encuentro es que están construyendo una curva completamente indexada. En un contexto de caída de recaudación, en términos reales no generás recursos para pagarlo. Aunque también es cierto que si no ofrecés algo indexado, difícilmente puedas conseguir compradores”.

Para observar lo que menciona Lorenzo, basta con ver el resultado de la última licitación: el 26 de mayo el Gobierno captó del mercado $18.043 millones, de los cuales $8.162 millones (el 45%) fueron por un bono ajustado con CER que vence en dos años (Boncer 2022) y $3.006 millones (el 16,7%) provinieron de un Lecer que se paga en octubre de este año.

Según datos de la Secretaría de Finanzas que conduce Diego Bastourre, al 30 de abril el 42% de la deuda bruta en pesos de la Administración Central está indexada por CER.

“La curva en pesos se viene rolleando y rearmando en volumen y cantidad de puntos. El Gobierno sostiene su intención de reconstruir el mercado local de pesos reconociendo el haircut relativo en dólares fue severo producto de la devaluación”, consignó portfolio manager de Mariva Fondos, Federico Pérez. Pero aclaró: “Vale indicar que esta suerte de saneamiento se explica, en buena parte, por restricciones cada vez mayores al acceso en el mercado de cambio. También fue relevante la reinversión de posiciones de fondos extranjeros, posiblemente a la espera de una solución del canje de la deuda en dólares ley NY y la implementación de un plan de sostenibilidad de la deuda. Los incentivos, por parte de los acreedores, existen una vez internalizadas las restricciones a la dolarización de portafolios”.

En línea con lo mencionado por Pérez, el analista financiero Christian Buteler añadió: “El cepo, las restricciones para operar en el MEP y el Contado con Liquidación no dejan muchas alternativas. Estás atrapado en pesos y los institucionales, sobre todo, necesitan llevarse todo lo que se les ofrezca. No es que sea un logro rearmar la curva de pesos, es que no hay muchas alternativas”.

Respecto de qué tipo de inversores ingresan a posiciones en pesos, Buteler mencionó “fondos comunes de inversión que muchas empresas grandes utilizan para su tesorería. El volumen pasa por el segmento empresas”.

Más allá de los mecanismos implementados y los matices en las opiniones, en lo que si hay un consenso, casi generalizado, es en la necesidad de construir un mercado de deuda doméstico para cubrir obligaciones.

Respecto de los incentivos para captar inversiones, quien mostró una postura crítica respecto del enfoque que suele haber entre algunos economistas fue Miguel Ángel Arrigoni, socio de First Capital Group: “Siempre hemos sostenido que la positividad de la tasa de interés para el ahorrista respecto de la inflación es una absoluta falacia, una tontería, y es la piedra angular del fracaso del Gobierno de Mauricio Macri”.

Además, Arrigoni sostuvo: “La tasa debería ser levemente positiva en términos de la variación del dólar y no de la variación de los precios. Porque es imposible adivinar cuánto van a variar los precios. En el gobierno anterior nos la pasamos adivinando tasas que fueron exorbitantes, que por épocas fueron superiores a la inflación y por épocas inferiores. Fue una locura financiera que generó esa porquería llamada carry trade, que no fue más que salir a financiar especulación con arcas públicas”.

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