Emergentes: en abril hubo fuga por segundo mes consecutivo

Economía

Desde diciembre pasado, los inversores internacionales vienen anticipando un contexto de más incertidumbre, alta inflación y dureza monetaria y actúan en consecuencia retirándose de los mercados considerados no desarrollados.

El accionar de los fondos internacionales sobre los mercados emergentes es un buen termómetro de lo que acontece a nivel global y de las expectativas implícitas sobre el futuro mediato. Desde comienzos de año se viene observando un menor flujo de capitales de no residentes hacia emergentes lo que en los últimos meses se ha transformado en una caída sostenida. Así lo refleja el monitoreo del Institute International of Finance (IIF) que en abril muestra que los activos financieros de mercados emergentes sufrieron una salida de u$s4.000 millones, continuando con el episodio que comenzó el mes anterior.

“Vemos inversores con una mayor sensibilidad al riesgo a medida que aumenta la ansiedad por los eventos geopolíticos, las condiciones monetarias más estrictas, la elevada inflación y los temores de que muchas economías no se recuperarán lo suficientemente rápido de la pandemia”, explica el economista del IIF, Jonathan Fortun. Según la visión de la entidad, la volatilidad reciente en los mercados de valores ha afectado considerablemente las perspectivas, pero advierte que el impacto de la guerra en Ucrania en los flujos de cartera de emergentes no ha sido catastrófico hasta ahora. “Nuestros datos de alta frecuencia registraron salidas en acciones de mercados emergentes excluyendo a China, pero el episodio no se acerca al más grave de la última década”, señala el IIF y agrega que “la situación en China es radicalmente diferente, nuestro rastreador apunta a las mayores salidas trimestrales registradas (para el I trimestre ‘22).

El monitoreo da cuenta que abril ha visto una tendencia similar, con la deuda china sufriendo una salida de u$s2.100 millones y solo ganancias marginales en las acciones del gigante asiático. Al respecto vale recordar que los bonos chinos en moneda local representan la mayor parte de la salida reciente de China. Esta fuga de capitales contrasta fuertemente con las grandes entradas registradas en 2020 y 2021, cuando los inversores aumentaron su exposición a los bonos chinos en un 30-40% cada año.

Según la visión del IIF, las ventas de reservas por parte de Rusia pueden explicar algunas de las salidas al comienzo de la guerra, pero no explican completamente el panorama general. “Una combinación de bloqueos de covid, depreciación y riesgo percibido de invertir en países cuyas relaciones con Occidente son complicadas, pueden ser los principales impulsores de las recientes salidas de capital de China”, señalan. Por otro lado, abril también ha visto salidas importantes de acciones de emergentes excluyendo a China (u$s10.500 millones) a consecuencia de una mayor volatilidad en los mercados de valores de las economías avanzadas, pero también “una señal de que el apetito de los inversores por el complejo de mercados emergentes está disminuyendo”.

Los pocos puntos destacables en las cifras de abril provienen de la deuda de mercados emergentes excluyendo a China, que muestra un flujo positivo de u$s7.600 millones, impulsado principalmente por la deuda en moneda local. “En el futuro, vemos una continuación del contexto actual de volatilidad en la dinámica de los flujos, ya que algunos países han tocado fondo y podrían beneficiarse potencialmente de los precios más altos de las materias primas, pero también pueden estar muy expuestos a factores de riesgo, como una postura monetaria más estricta en todo el mundo”. “A nivel regional, nuestros datos muestran ganancias marginales en los mercados emergentes de Europa (entradas de u$s2.800 millones), mientras que otras regiones muestran salidas.

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