Cambió un poco ayer el ánimo de los mercados. Aunque sea poco, la Bolsa recuperó algo de lo perdido (sobre todo aprovechando la brusca caída del lunes, que dejó precios tentadores). El riesgo-país siguió subiendo pero levemente. Los títulos argentinos recuperaron 2,5 de 5% que habían descendido tras los comicios.
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El panorama muestra que siguen los miedos en los mercados ante la eventualidad de un Néstor Kirchner ganador del ballottage del 18 de mayo, pero no hay pánico.
El mayor optimismo se debió a dos factores. Uno es que con más frialdad se observaron los números finales del escrutinio y no surge la sensación -tan alentada por la izquierda, inclusive más que por Duhalde-Kirchner- de una pérdida inevitable de Carlos Menem, en el ballottage. Al contrario, se cree que tiene igual chance de imponerse y aún no empezó a moverse. Hoy al mediodía, por ejemplo, estará reuniéndose en San Luis con Adolfo Rodríguez Saá, captador el domingo de 3 millones de votos clave para la segunda vuelta. También se observa que el «aparato bonaerense del duhaldismo», con todo lo que significa disponer ahora de los fondos del Estado nacional cuando antes sólo tenían a mano los de la provincia a costa de alto déficit y del Banco Provincia, con su 25% aglutinó sólo un bonaerense de cada 4. En 2001, sin tremenda «caja» a su disposición, Duhalde fue electo senador con el voto de uno cada 5 habitantes de la provincia de Buenos Aires. O sea que aumentó poco y eso alienta a las fuerzas que se le oponen, aunque algunas, como las de Elisa Carrió, habrá que sumárselas, en principio.
También se asimiló que Carlos Menem salió primero contra tremendo «aparato partidario» con disposición libre de fondos públicos y subsidios, pese a no haber ganado en ninguno de los dos principales distritos electorales del país: provincia de Buenos Aires y Capital Federal. Se piensa que con su 25%, en este contexto tan favorable a sus fines electorales, el duhaldismo pudo haber llegado cerca de su techo de captación.
El otro factor que trajo cierta calma son declaraciones entre sí de analistas de empresas extranjeras, las llamadas «privatizadas» (ver nota aparte). Inclusive se comienza a hablar de que en un debate público Menem descolocaría a Kirchner o éste se negaría a debatir con el riojano, lo cual lo afectaría en imagen pública.
Pero hay miedo en inversionistas, sin duda. Lo prueba el hecho de que el Banco Central no tuvo ofertas a más de 6 meses a tasa fija cuando hasta los comicios la oferta de fondos era de un año para arriba. Ahora el inversionista que ofrece colocar en Lebac a más de 6 meses lo hace indexado por CER más una sobretasa de casi 10% anual, lo que significa suponer economía convulsionada y con inflación si el santacruceño Kirchner gana y asume la presidencia. Además ayer vencían $ 650 millones de Lebac y por primera vez desde que existen estas Letras, el mercado ofreció menos de esa cifra, lo que obligará al Central a emitir $ 230 millones para poder pagarlas. La oferta de ayer fue la mitad de lo que se ofreció en una sola licitación de la semana pasada.
Otros análisis que circula también afecta a los mercados. Por ejemplo, se piensa que Kirchner en sus declaraciones ya quiere comenzar a despegar de Duhalde, como si le debiera los votos de la primera vuelta y quisiera tener como propios los del ballottage. Se supone que si Duhalde lo apremia, Kirchner no tendría mucho problema en renunciar: ya habría obtenido una respetable difusión nacional vía el duhaldismo y podría esperar a 2007, cuando trataría de ganar con votantes totalmente propios. Claro, si las cosas se le ponen difíciles.
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