7 de diciembre 2005 - 00:00

Mercosur: por un año más se podrá importar maquinaria sin aranceles

Néstor Kirchner y Lula Da Silva.
Néstor Kirchner y Lula Da Silva.
Montevideo - Néstor Kirchner se aseguró para la Cumbre de Presidentes del Mercosur que comenzará mañana en esta ciudad que Brasil acepte por un año más, hasta el 31 de diciembre de 2006, que los bienes de capital provenientes de terceros países (Estados no pertenecientes al bloque) puedan ingresar sin pagar aranceles. Esta decisión ya fue tomada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, y se comunicará oficialmente el viernes, cuando los jefes de Estado de la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay firmen los acuerdos generales de la cumbre, y la idea es presentarla como un apoyo extra por parte del presidente del país vecino «para la continuidad de la recuperación económica del país», según la fórmula que se ensayaba ayer en esta ciudad.

La medida fue reclamada por la ministra de Economía Felisa Miceli, que la consideraba fundamental-para poder garantizar un nivel de inversión privada importante para el próximo año. Si, por el contrario, Brasil obligara a la Argentina a aplicar aranceles externos a la importación de estos bienes (los que deberían llegar a 35%), el problema se agravaría aun más.

•Aval

La prórroga por 12 meses terminó de ser negociada el lunes pasado en Rio de Janeiro por el secretario de Industria, Miguel Peirano, con el ministro de Desarrollo del Brasil Luiz Furlan, y se implementará la próxima semana. Antes, Miceli, que mañana llegará a Montevideo con la comitiva de Kirchner en la que será su primera cumbre del Mercosur, hablará de la decisión con el propio Furlan y con el canciller Celso Amorim.
No será ésta la única medida pro industria que se presentará en esta reunión de Montevideo. Los brasileños también avalaron que se reglamente el reintegro de 14% de las exportaciones para los productores locales de bienes de capital, una medida que venía siendo reclamada por los industriales argentinos y que era objetada por los funcionarios del país vecino. La medida había sido adoptada por Domingo Cavallo a fines de 2001, cuando el ex ministro de Economía de Fernando de la Rúa buscaba incentivos para incrementar la producción ante la aceleración de la crisis que luego derivó en la salida de la convertibilidad y la devaluación del peso. El presidente Fernando Henrique Cardoso fue el que avaló el beneficio para ser aplicado desde enero de 2002, que aprovechó el gobierno de Eduardo Duhalde. Luego hubo otra prórroga en diciembre de 2002, con un vencimiento el 31 de diciembre de 2005, bajo la justificación de que la Argentina necesitaba de la eliminación de estos aranceles para poder salir de la recesión y consolidar su crecimiento.

Se suponía, al menos esto pensaban los industriales brasileños de San Pablo, que luego de tres años de alza del PBI en la Argentina el beneficio ya no tendría sentido. Sin embargo, un nuevo problema justifica a los ojos del gobierno de Kirchner la continuidad: la creciente inflación, producto, en parte, de la imposibilidad de satisfacer la demanda interna con la actual capacidad productiva en varios sectores.

•Sin avances

Sobre las otras dos cuestiones arancelarias importantes que la Argentina y Brasil deberían cerrar en esta cumbre de Montevideo, la Cláusula de Adaptación Competitiva (CAC) y la Política Automotriz Común (PAC), hasta ayer no había avances, con lo cual la mayor especulación por el lado de los negociadores del gobierno de Néstor Kirchner es que ambos temas no serán cerrados en esta reunión.


En el primer caso, el problema que subsiste entre argentinos y brasileños es la definición y la forma en que se determinará el «daño» sufrido por un sector industrial que justifique la aplicación de la salvaguardia, además de cómo y en qué tiempo un tribunal binacional debería justificar esa situación.

En el tema de la PAC la situación es más apremiante, ya que en teoría el libre comercio de automóviles entre los principales socios del Mercosur debería comenzar a regir desde el primero de enero próximo. Ambas partes saben que esto no ocurrirá, y que para el 31 de diciembre debería firmarse algún tipo de protocolo que legalice la decisión que ya está tomada: que no habrá libre intercambio de unidades y que continuará la política de cupos pero por terminales y ya no tomando el mercado como un todo agregado como rige hasta ahora.

La solución al conflicto sería organizar en tiempo de descuento una reunión para los últimos 15 días de diciembre, en Buenos Aires, donde al menos estas restricciones se pongan en claro. La fecha tentativa sería el 20 de diciembre y el lugar de reunión el propio Ministerio de Economía, con Felisa Miceli como principal negociadora.

Dejá tu comentario

Te puede interesar