Habiendo hecho tres cuartas partes del misterioso camino que siempre presenta octubre, lo que resultó una entrada para nada auspiciosa en el período -y recreando añejos fantasmas de Wall Street- se transformó, progresivamente. Enjugando caídas, para después dejar horizonte despejado y habiendo hecho todos los mercados «su agosto», en octubre. La semana tuvo nuevamente a los Mervales locales a la cabeza del juego, sumando más de 7% de incrementos ponderados, siendo la sumatoria mensual casi el doble: con 13,8%. Si se tienen en cuenta las inversiones alternativas, hasta se da el nada despreciable caso de resultar esto potenciado en dólares (habida cuenta, de la baja del billete en el mes).
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Los argumentos que se buscan, y rebuscan, en la lata de las posibles causales, pasan siempre por parecidos surcos. Un arreglo con el Fondo, que iba a ser inmediato pero pasó para dentro de unas semanas, desavenencias concretas en puntos fundamentales que se le pedían al gobierno (y éste se niega), solamente apelando al trazo grueso -no la letra finapuede suponerse el famoso «acuerdo». Pero, por ahora, es uno de los supuestos pilares, para asentar este buen momento en acciones. Lo demás, ya pasa por órbitas más alejadas, como suponer que empresas y economía estén gozando de robustez. Pero, los ejemplos que vienen del Norte alientan a utilizar escasas herramientas para justificar subas, con tal de generar reacciones. Florecer siderúrgico pudo ser la nota, algo más de volumen -si bien hay mucha más rotación, por las tomas de ganancias y el pase simultáneo-. Sigue, sigue el baile...
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