13 de noviembre 2000 - 00:00

Molino vende para salvarse

Morixe, el cuarto molino harinero del país, comenzó a vender activos para salir de la crisis que atraviesa la empresa en un contexto complicado para las industrias del sector. De esta forma, la empresa molinera busca dar señales positivas a un mercado alicaído y a las entidades financieras que, debido a los problemas de las industrias, comenzaban a ver con preocupación a la molinería argentina.

Luego de balances negativos durante dos años, la empresa Morixe decidió desprenderse de su participación en
General Cereals, una compañía dedicada a fabricar cereales para desayuno con la marca «Nutri Foods» que cuenta hoy con una planta de elaboración en Luján. En consecuencia, la familia Morixe vendió su parte a la familia Moché -la misma que en su momento vendió el frigorífico CEPA a la familia Zorraquín- y busca consolidarse en molienda y comercialización de harinas y sémolas de trigo.

Saneamiento


Desde la misma empresa harinera se admite que, a partir de esta venta, intentarán sanear los resultados de un balance complicado. El último balance de Morixe admite pérdidas por u$s 5,2 millones y un patrimonio neto u$s de 7,7 millones sobre ventas netas por u$s 34 millones anuales. En tanto, fuentes del sector cerealero indicaban ayer a
Ambito Financiero que la deuda de la empresa sumaría u$s 17 millones, la que comprometerían a una planta de acopio en La Pampa y una planta industrial en Coronel Juárez. De hecho, con la estrategia de vender activos la empresa intenta frenar el avance de los bancos sobre las cuentas y la situación patrimonial de la centenaria firma.

Con una molienda de 103.000 toneladas anuales de trigo, Morixe se ubica hoy detrás de
Trigalia (Cargill), Navilli y Lagomarsino y participa con 5% de un mercado interno en el que siete empresas concentran 50% de la demanda. En cuanto a la exportación, los números indican que Morixe coloca 7.000 toneladas distribuidas en Brasil, Bolivia y Centroamérica.

Situación crítica


La devaluación de Brasil, la disminución de los precios del trigo y los crecientes costos de la industria habrían consolidado una crítica situación para la industria molinera, especialmente para aquellas que focalizaron sus colocaciones en el mercado brasileño.

Mientras desde la misma industria molinera se admite que los precios de venta de harina cayeron al compás de los recortes en las cotizaciones del trigo, no habría ocurrido lo mismo con los costos de producción.


De hecho, apenas dos meses atrás desde el molino
Cabodi -una empresa tradicional que se presentó en convocatoria de acreedores- ya se había blanqueado la difícil situación financiera que afecta a la industria. La estrategia de Morixe, en tanto, causó buen impacto en un mercado ya desconfiado ante la pérdida de competitividad del sector molinero.

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