25 de diciembre 2000 - 00:00

Negocian baja de impuestos el gobierno y gobernadores

En la cumbre de mandatarios que ha convocado en Olivos, Fernando de la Rúa les presentará los beneficios para el interior del plan de infraestructura (obras públicas por $ 20 mil millones en los próximos años) y del blindaje financiero. La contrapartida debe ser, expondrá el Presidente, un salto cualitativo en materia de baja de gastos y aumento de la capacidad competitiva de la Argentina a través de una reforma fiscal, que incluya la eliminación (o reemplazo) de los impuestos "distorsivos", la baja de los salarios de los funcionarios y legisladores, la transparencia en las compras provinciales y la demorada reforma del Estado para hacerlo más barato y con una gerencia más eficaz. El gobierno aspira a que en enero quede negociado el cronograma de la baja de impuestos en provincias, especialmente Sellos e Ingresos Brutos, para que en marzo lo trate la Comisión de Reforma de Impuestos que integrarán economistas de todas las extracciones y donde algunos creen tendrá una silla Domingo Cavallo. Lo que quiere De la Rúa es que, previo al análisis del tema por los técnicos, quede sellado el acuerdo político con los gobernadores. La fecha planeada para que rija la reforma fiscal es el año 2002 y de ahí la necesidad del gobierno de lanzar dos mensajes: 1) que esta reforma no se negocia y es imprescindible para acceder al auxilio inter-nacional; 2) que no habrá blanqueo ni moratoria, una forma de eludir el síndrome en el público de dejar de pagar los tributos apenas se habla de una reforma del sistema.

El gobierno lanzará esta semana una negociación con los gobernadores para que antes de marzo próximo haya un acuerdo para la baja de impuestos en todas las provincias. En ese mes debe reunirse una comisión de reforma impositiva que el gobierno sueña integren economistas de prestigio de todos los sectores (incluyendo a Domingo Cavallo) para decidir una reforma fiscal integral del país y el gobierno quiere que el debate político crucial esté para entonces ya terminado.

Mañana, cuando Fernando de la Rúa se reúna con los gobernadores, les entregará a medida que entren al salón de Olivos una carpeta con el detalle de las obras que recibirá cada distrito según el plan de infraestructura, que repartirá emprendimientos por más de $ 20 mil millones. Para mañana la ley de infraestructura estará en trámite final de sanción por el Congreso o (ver nota aparte) habrá sido objeto de un decreto de necesidad y urgencia.

La intención es lograr el compromiso de los gobernadores para que entre enero y marzo discutan en sus provincias y con la Nación el régimen de reducción de impuestos distorsivos (principalmente los que gravan los sellos y los ingresos brutos). Este debate sobre eliminación de los impuestos distorsivos para la economía incluye el de su reemplazo por otros tributos más «sanos». El más mencionado es el impuesto a la venta final o «tax» a la americana que, según los ortodoxos, hasta podría reemplazar algunos tramos del IVA para convertirse en el único impuestos a las ventas, hoy víctima de Ingresos Brutos. Tampoco el panorama es igual en todos los distritos; algunos como la Capital Federal sufragan gran parte de su presupuesto con cargo a Ingresos Brutos ya que no recibe ninguna cuota por coparticipación federal de impuestos.

Sin moratoria

En ese cronograma se incluye la aclaración de que no habrá ni moratoria ni blanqueo como forma de evitar que la reacción del público ante el anuncio de reformas sea el no pago de los tributos. Ese es un punto más de la agenda que se quiere empezar a discutir con las provincias, que se completa con temas como las reformas del Estado, la equiparación a la baja de los salarios de funcionarios y legisladores provinciales, el gasto social y la transparencia en las compras que hacen las provincias.

Como reza la invitación que cada mandatario recibió, se les explicará en qué consiste exactamente el blindaje de $ 40 mil millones obtenido en el exterior. En la convocatoria se pone el acento en «la buena voluntad» demostrada por los mandatarios provinciales al firmar el Pacto Fiscal.

La Argentina a cambio del blindaje, se comprometió ante el FMI a cumplir a rajatabla con una serie de medidas, entre las que figuran
una amplia reforma al sistema previsional -al que expresamente se opuso el jefe del Frepaso, Carlos Chacho Alvarez-, y a no aplicar moratorias impositivas durante el año 2001.

De la Rúa, Chrystian Colombo y José Luis Machinea
se reunieron el sábado en Olivos para fijar una posición común sobre lo que les plantearán a los gobernadores del PJ. Ayer la reunión continuó, con -además de los ya nombrados- la presencia del canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, Leonardo Aiello y Ricardo Ostuni. Para no olvidar que los cristianos estaban festejando la Navidad, y paliar la estrechez de las vituallas de la residencia presidencial, Aiello apareció con dos panes dulces de Plaza Mayor, después de asegurar que no había tenido que hacer cola para comprarlos.

Al cabo quedó definida ayer en Olivos la agenda del miércoles, incluyendo la entrega a cada mandatario de una carpeta que contiene las propuestas del gobierno. Estas son la eliminación de
«impuestos distorsivos» como los de Sellos e Ingresos Brutos; que las compras provinciales queden reflejadas en las páginas de Internet, en un intento por lograr mayor transparencia; y una reforma del Estado que incluya la equiparación de salarios del sector público, particularmente los referidos a las Legislaturas provinciales.

Agenda

En un aparte de pocos minutos Rodríguez Giavarini impuso a De la Rúa la agenda que lo ocupará la semana próxima cuando viaje, acompañado por su esposa, a Roma, donde será recibido por el papa Juan Pablo II.

Los mandatarios peronistas consultados por este diario manifestaron abiertamente que
«no tiene sentido ir a escuchar de qué se trata el blindaje cuando lo sabemos perfectamente bien», dijo uno de ellos. En opinión de éstos - Carlos Ruckauf, por ejemplo, que ha mantenido en las últimas 72 horas conversaciones telefónicas no sólo con casi todos ellos: Carlos Reute-mann, José Manuel de la Sota y Rubén Marín, sino también con Colombo-el eje sobre el que deberá girar el encuentro es «consensuar un proyecto de medidas reactivatorias de la economía», coincidiendo de alguna manera con la agenda que maneja el gobierno. Aunque con los costos políticos de llevarla a cabo en manos de los mandamás de provincias. Es unánime la impresión que el blindaje, por sí mismo, no es suficiente para generar confianza en los distintos sectores económicos. Hace falta -dicen-, definir con claridad hacia dónde se marcha y cómo se hará, presupuestos sobre los que los peronistas buscarán hacer pivotear su estrategia frente al gobierno.

Por ello y hacia el mediodía de mañana los 14 gobernadores peronistas (dudan si será de la partida el santacruceño
Néstor Kirchner, crítico acerbo del pacto fiscal firmado con el gobierno), se reunirán en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para llevar ante De la Rúa una postura unificada, si es posible a través de un documento. Es apuntando a ese hecho que Ruckauf se reunirá hoy con algunos integrantes de su equipo económico -Jorge Sarghini, Ricardo Gutiérrez y Jorge Remes Lenicov-, para ir bosquejando pedidos y propuestas concretas que pasarán por el filtro en la reunión del CFI.

Consultado el gobernador de Salta,
Juan Carlos Romero, manifestó que «voy a concurrir, dispuesto a escuchar qué es lo que el Presidente nos tiene que decir, aunque si es sólo para eso no tiene sentido», dijo aludiendo al blindaje y coincidiendo con otras posturas.

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