Al concluir abril, se percibe que no es bueno el panorama nacional, aunque tenga noticias realmente alentadoras (monto de recaudación de abril, por ejemplo). Hay creciente conflictividad laboral por encima de los arreglos que hagan bajo la mesa los sindicalistas. Hay pérdidas de tiempo, por caso, el insoluble problema de sueldos extra que todo gobierno tiene que aplicar -el actual también- para mantener la hipocresía argentina de larga data de que queremos que un buen ministro de Economía, por ejemplo, no piense en nada privado y sí en arreglar una deuda externa de 180.000 millones de dólares pagándole $ 6.000 por mes. Los profesionales de la denuncia caen en ensañamientos con este tema, y los jueces se ven forzados a actuar, pero es y será un tema sin solución a partir de que existen fondos secretos por ley para todo presidente de la Nación más los de la SIDE. Estos temas y otros, como la falsedad de que cobrarán $ 2.300 millones los bancos, son los que la prensa adicta a la Casa Rosada acepta agrandar para facilitar que se distraiga a la población de los asuntos realmente importantes, ésos que no muestran precisamente diáfano el panorama nacional en este momento.
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