El mercado arrancó con alguna cuota de optimismo de la mano de los reportes de órdenes de fábrica y el ISM de servicios (con números mejores que los esperados), que se reflejó en una suba de más de 2%. Pero esto duro poco, como parecen durar todos los intentos de suba que ha tenido el mercado en los últimos tiempos. Así, para las 11.30 las blue chips empezaban a arrastrase en torno a los valores de cierre de la rueda anterior, y ahí quedaron casi sin variación hasta el cierre, cuando una última ola bajista llevó el Dow a 7.717,19 puntos, marcando un retroceso de 0,5%. Para las tecnológicas, las cosas no fueron diferentes, salvo que todo se movió un par de escalones más abajo y, así, mientras en lo mejor del día apenas se ganaba 0,89%, para cuando sonaba la campana, perdían 1,83%.
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Mientras que muchos apostaban a que con el cambio de trimestre las cosas podrían empezar a mejorar, lo cierto es que las empresas siguen presentando números lastimeros; esta vez, el turno fue del Bank of New York y de AMD, que golpearon a sus respectivos sectores (los bancos perdieron algo más de 3% en promedio; y las empresas de semiconductores, más de 6%). Los datos de macroeconomía, mien-tras tanto, han pasado a ser tomados casi en broma por los inversores, mientras que los pésimos datos sobre la economía del martes fueron recibidos con un rally de más de 4% por el mercado; los "buenos" de ayer recibieron una respuesta diametralmente opuesta. En este escenario, los datos sobre la situación laboral que se difundirán hoy pueden ser recibidos de cualquier manera por los inversores, claro que lo mejor parece ser que mucha gente se quede sin trabajo, cuanto más, mejor. Dejando de lado las ironías de este "mundo del revés", lo cierto es que esto sigue reflejando que impera la desconfianza.
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