Para el intercambio con China se precisa mayor poder de negociación
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El primer ministro chino, Wen Jiabao y La presidente Cristina de Kirchner.
Las llamadas "tasas chinas" de crecimiento refieren a cifras superiores al 8% de la expansión económica que el gigante de Asia mantiene de manera casi constantes desde hace tres décadas (con picos del 15,2% en 1984 y 14,2% en 1992 y 2007). Su gran ventaja, que resulta inconveniente para la mayoría de sus socios comerciales, es la alta competitividad que poseen sus productos por los bajos salarios medidos en dólares. Así, logran un proceso donde sustituyeron, con los años, exportaciones sencillas por manufacturas sofisticadas y caras.
El país conducido por Xi Jinping alcanzó un PBI per cápita de u$s 6.644,49 en 2012, muy inferior a los u$s 11.572,76 estimados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para ese año en Argentina. Lo que hace relevante a China, sin embargo, es su población, tres veces superior a la local: 1.353,8 millones de personas.
El país oriental mantiene una estrategia denominada "Go Global" ("hacerse global"), que consiste en conquistar mercados externos mediante las exportaciones e inversiones extranjeras directas en los rubros de materias primas y energéticos. Así, se aseguran abastecimiento para el futuro en sectores claves. Al respecto, ambos especialistas consultados critican el rol de estas inversiones.
Moldovan, por su lado, alerta del riesgo que significa que el patrón chino que se instala en la región sea de explotación de los recursos naturales primordialmente. Para evitar que se generen problemas de divisas a futuro, propone que se garantice que las empresas extranjeras dejen algún correlato, como lo es el desarrollo de proveedores, mayor trabajo local y nivel de producción.
Slipak comprende que la complementación la táctica oriental con la de la administración de Cristina de Kirchner, que consiste en transferir parte de las ganancias extraordinarias de estos sectores a la industria. Sin embargo, pone énfasis en que la mayor parte del capital chino que ingresa se dirige a pases de manos de compañías que ya tienen un mercado asegurado.
Pesimista, el investigador vaticina que la relación con China profundizará el desplazamiento de Estados Unidos y Europa como mayores socios. "Por más que se venda más aceite de soja, esto implica expandir más la frontera sojera. Por ello, creo que el modelo de desarrollo tiene que ver con qué ruralidad queremos".
Por el contrario, Moldovan desafía que "Argentina está reiniciando su industrialización y es difícil lograrlo, por lo que es más fácil canalizar exportaciones industriales a otros mercados y está dando buenos resultados".



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