Para el intercambio con China se precisa mayor poder de negociación

Economía

Por Ezequiel Orlando.- Para el intercambio con China se precisa mayor poder de negociación. Ese concepto resurge al observar la importancia del socio comercial y la composición de las exportaciones argentinas, principalmente materias primas, mientras que las importaciones son bienes con alto y medio contenido tecnológico.

La relevancia china queda plasmada en su participación dentro del intercambio comercial. En 2011, el 8,2% de las ventas de Argentina al exterior se colocaron en ese mercado oriental, segundo mayor destino. Mientras, los productos "made in China" representaron el 12,8% de las importaciones, lo que posicionó a al gigante asiático como tercer mayor proveedor de Argentina. Debido a esto, el saldo de la balanza comercial bilateral marcó un rojo de u$s 2.246 millones en aquel año.

Desde 2005, las relaciones entre ambas naciones se profundizan cada año más. China no era un socio importante en la década del '90, cuando las ventas que se le hacían eran inferiores al 2% del total. En cambio, ya para 2010 pasó a ser el segundo destino de las exportaciones nacionales.

"Lo beneficioso del vínculo es la generación de dólares pero, en términos de valor agregado, casi la totalidad de las exportaciones a China son productos primarios o manufacturas basadas en recursos naturales. En cambio, las provenientes de Asia tienen alto o medio contenido tecnológico", criticó a ámbito.com Ariel Slipak, becario de investigación de la Universidad Nacional General Sarmiento.

"Lo ideal sería tratar de exportarle productos de mayor valor agregado de manera progresiva. Pero acá pasa lo contrario, donde el producto estrella es el poroto de soja y lo secundan el aceite de la oleaginosa y el crudo de petróleo", cuestionó el docente universitario que integra a la Escuela de Economía Política de la UBA. Para ello, sostiene, es preciso negociar desde el Mercosur.

A la par, Pablo Moldovan remarcó que el crecimiento de las ventas a Asia y el aumento de los precios de las "commodities" son pilares fundamentales que permiten generar ganancias que se utilicen para estímulos al sector industrial. Sin embargo, difiere con el economista anterior en que esta operatoria "no primariza las exportaciones a terceros países, hacia donde se dirige la mayoría de las manufacturas exportadas". La estrategia es clara: con las divisas cubrir el déficit de divisas de la industria, que genera más empleo. No obstante, apoya la idea de realizar conversaciones desde el bloque económico común con el gigante asiático.

Las llamadas "tasas chinas" de crecimiento refieren a cifras superiores al 8% de la expansión económica que el gigante de Asia mantiene de manera casi constantes desde hace tres décadas (con picos del 15,2% en 1984 y 14,2% en 1992 y 2007). Su gran ventaja, que resulta inconveniente para la mayoría de sus socios comerciales, es la alta competitividad que poseen sus productos por los bajos salarios medidos en dólares. Así, logran un proceso donde sustituyeron, con los años, exportaciones sencillas por manufacturas sofisticadas y caras.

El país conducido por Xi Jinping alcanzó un PBI per cápita de u$s 6.644,49 en 2012, muy inferior a los u$s 11.572,76 estimados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para ese año en Argentina. Lo que hace relevante a China, sin embargo, es su población, tres veces superior a la local: 1.353,8 millones de personas.

El país oriental mantiene una estrategia denominada "Go Global" ("hacerse global"), que consiste en conquistar mercados externos mediante las exportaciones e inversiones extranjeras directas en los rubros de materias primas y energéticos. Así, se aseguran abastecimiento para el futuro en sectores claves. Al respecto, ambos especialistas consultados critican el rol de estas inversiones.

Moldovan, por su lado, alerta del riesgo que significa que el patrón chino que se instala en la región sea de explotación de los recursos naturales primordialmente. Para evitar que se generen problemas de divisas a futuro, propone que se garantice que las empresas extranjeras dejen algún correlato, como lo es el desarrollo de proveedores, mayor trabajo local y nivel de producción.

Slipak comprende que la complementación la táctica oriental con la de la administración de Cristina de Kirchner, que consiste en transferir parte de las ganancias extraordinarias de estos sectores a la industria. Sin embargo, pone énfasis en que la mayor parte del capital chino que ingresa se dirige a pases de manos de compañías que ya tienen un mercado asegurado.

Pesimista, el investigador vaticina que la relación con China profundizará el desplazamiento de Estados Unidos y Europa como mayores socios. "Por más que se venda más aceite de soja, esto implica expandir más la frontera sojera. Por ello, creo que el modelo de desarrollo tiene que ver con qué ruralidad queremos".

Por el contrario, Moldovan desafía que "Argentina está reiniciando su industrialización y es difícil lograrlo, por lo que es más fácil canalizar exportaciones industriales a otros mercados y está dando buenos resultados".

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