10 de abril 2003 - 00:00

Pelea por el gasoil dentro del gobierno

El secretario de Energía, Enrique Devoto, admitió ayer que está demorado el acuerdo para vender gasoil subsidiado al transporte automotor de pasajeros, « porque, según dijo, hay algunos sectores que quieren incrementar mucho el cupo para incorporar al transporte de cargas, con lo que no estamos de acuerdo».

La declaración del funcionario se refiere a una discusión dentro del gobierno, en la cual los protagonistas son el propio Devoto, por el Ministerio de Economía; y el secretario de Transporte, Guillermo López del Punta, que depende del ministro de la Producción, Aníbal Fernández.


Devoto dijo que «el cupo de 80.000 metros cúbicos por mes es lo que estábamos dispuestos a mantener, pero si se lo quiere aumentar, no habría posibilidades desde el punto de vista fiscal para sostenerlo». Para que el gasoil se venda a 0,82 de peso al transporte de pasajeros, el subsidio del Estado ronda 22 millones de pesos por mes, porque se compensa a las petroleras vía una deducción de las retenciones a la exportación.

Volumen

Según fuentes de la Secretaría de Energía, en la práctica, el volumen de gasoil subsidiado en los últimos meses superó los 80.000 metros cúbicos y llegó a 110.000 metros. «La idea -dijo un funcionario del área- es depurar la lista porque hemos visto algunas irregularidades, como que se vende gasoil subsidiado a empresas de turismo que hacen 'cititours' por Buenos Aires y cobran en dólares a los pasajeros.»

En la Secretaría de Transporte, el titular del área, Guillermo López del Punta, desmintió que haya pedido a Devoto incorporar al transporte de cargas al cupo de gasoil subsidiado. Indicó que había pedido al titular de Energía que gestionara ante las petroleras volver a los descuentos que regían para ese sector hasta diciembre, 15% en surtidor y 20% a mayoristas, porque desde el 1 de enero bajaron a 10% y 15%, respectivamente.

El funcionario argumentó su pedido en que desde el 1 de enero el tipo de cambio bajó casi 25%, el precio del petróleo se estabilizó y se disipó la incertidumbre que creaba la guerra.

En apariencia, el proyecto de decreto que Devoto envió a Transporte elevaba de 80.000 a 95.000 metros cúbicos el gasoil subsidiado para el transporte automotor de pasajeros, con lo que se blanqueaba parcialmente la cantidad que las petroleras declaran venderle al sector (110.000 metros cúbicos).


Según López del Punta, en ese momento dijo a la Secretaría de Energía que se debía mejorar el control sobre el destino del gasoil subsidiado, atribuyendo esta responsabilidad a Devoto, porque añadió, «las petroleras definen a qué empresas venderles según sus consumos históricos, y la Secretaría de Transporte no tiene facultad para controlar».

También, López del Punta habría dicho que si las petroleras iban a empezar a recibir subsidio por 15.000 metros cúbicos más, mientras hasta ahora tenían unos 30.000 por lo que no percibían compensación, había oportunidad para pedirles que subieran los descuentos para el transporte de cargas.

Temor

La discusión paró, de hecho, el acuerdo que hasta ayer no se firmó. El temor del gobierno, que en este caso expresa López del Punta, es que se produzca un paro de camioneros a días de las elecciones, quebrando la imagen de paz social que es uno de los eslóganes de la campaña oficial, mientras también daría rédito político mostrar cierta firmeza con las petroleras.

En estas empresas, en especial Shell y Esso, afirman que está llegando el momento en que «vuelvan a funcionar las reglas del mercado» y terminen los precios diferenciales.

En este último aspecto, Devoto dijo ayer que está prácticamente listo el acuerdo para prorrogar la tregua de precios de naftas y gasoil al público hasta el 31 de mayo. Lo mismo había dicho, un día antes, el presidente de Repsol YPF, Alfonso Cortina. Sin embargo, Shell y Esso pondrían sucesivas objeciones al convenio, como la cantidad y calidad del petróleo recibido.

Hay quienes creen que pueden ser excusas para demorar un acuerdo del que no están convencidas. Porque temen no poder mantener los precios de las naftas y el gasoil cuando baje el petróleo en el mercado internacional, y ellas deban, en ese momento, pagar el crédito que se constituyó a favor de las productoras por la diferencia entre el precio interno del petróleo de 28,5 dólares y la cotización en Nueva York.

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