Perjudicial: gobierno planea un veto a despidos masivos
Entre varios temores, el gobierno de Cristina de Kirchner tiene uno en particular: Hugo Moyano y el poder de fuego que podría usar la CGT en medio de la crisis financiera. Por eso, el primer frente interno que se quiere tranquilizar es el sindical. Para ello, el Ejecutivo desempolvó una norma aplicada a destajo durante la caída de 2001 y 2002, el Procedimiento Preventivo de Crisis, por el cual cualquier empresa que quiera despedir personal tendrá que pasar antes por el análisis y la autorización oficial y del gremio correspondiente. El gobierno determinará si es verdad que la rentabilidad de la empresa es negativa y provocada por la crisis internacional. También si no tiene otra alternativa para seguir adelante que despedir personal. La posibilidad de reducir la planta está además vedada para las compañías que reciben subsidios (petroleras, energía y transporte). Si la orden viene de las casas matrices, deberán explicar la situación y asegurarse de que los efectos sean los menores posibles. Una medida voluntarista y que, lejos de beneficiar a los trabajadores, afectará más a las empresas en un momento difícil. Habría que mirar a Estados Unidos, donde Barack Obama, lejos de pretender frenar los despidos por decreto, acaba de proponer subsidios a la creación de puestos de trabajo. Al menos hay algo positivo. Se descartó la posibilidad de volver con el régimen de doble indemnización, más por ser un mecanismo inventado por Eduardo Duhalde que por convencimiento.
-
Sueldo de empleadas domésticas en abril 2026: cómo se pagan los feriados y cuánto van a cobrar
-
La economía de la Eurozona se contrae a su nivel más bajo en nueve meses por la guerra en Medio Oriente
Recuerdan en esa cartera que la última vez que se aplicó un procedimiento de este tipo fue cuando (por las prohibiciones de exportar carne) hubo una caída en la actividad de los frigoríficos vinculados con la Cuota Hilton, y desde el gobierno se aplicó un plan de ayuda financiera para los exportadores afectados. Otros antecedentes, derivados de la crisis de 2001, son los PPC aplicados para las empresas recuperadas por sus empleados.
Además, para avalar la decisión de los privados, éstos no tendrían que contar ni directa ni indirectamente con la ayuda fiscal del sector público nacional. Con esto quedan fuera de cualquier posibilidad de entrar en los PPC rubros como el transporte, petróleo, energía y combustibles en general.
Quedan otros sectores complicados sobre los que el Estado prestará atención especial. Se trata, fundamentalmente, de las automotrices, autopartes, construcción, textiles, juguetes y el sector bancario. Para este último caso, donde se teme que haya algún tipo de problema por las consecuencias directas de la crisis financiera internacional, el gobierno llamaría la próxima semana a un encuentro con los responsables de las entidades bancarias y el sindicato que maneja Juan José Zanola.




Dejá tu comentario