Buen arranque de año muestran los plazos fijos privados en pesos

Economía

Los rendimientos ofrecidos a los ahorristas están dejando sabor a poco. Por ahora, no hay olas, pero todos miran al BCRA para ajustar tasas.

A pesar del imperio de las tasas de interés negativas todavía los depósitos a plazo fijo en pesos de familias y empresas continúan creciendo a buen ritmo en la primera parte de enero. Los datos oficiales muestran que el saldo promedio diario de los primeros 13 días del mes del stock de plazos fijos en pesos no ajustables está creciendo a tasas mensuales en torno al 8% y al 78% interanual. Más allá de los factores estacionales pareciera que los ahorristas soslayan, por ahora, la aceleración inflacionaria que carcome los rendimientos nominales ofrecidos por los bancos.

El stock total de plazos fijos en pesos del sector privado ya supera los $2,3 billones. En lo que va del mes acumulan un aumento de más de $87.000 millones y, gracias al cepo, de casi un billón de pesos en los últimos doce meses ($990.583 millones). Los números son aún más sorprendentes en cuanto a los plazos fijos en pesos ajustables ya que están creciendo a razón de 17% promedio mensual y del 133% interanual. El stock se ha elevado a $61.661 millones, lo que implica un aumento de más de $5.000 millones en lo que va de enero y de $34.200 millones en los últimos doce meses. Esto denota que algunos optan por aprovechar la aceleración inflacionaria colocándose en las opciones indexadas por CER o UVA aunque resignen liquidez (salvo que elijan los depósitos precancelables, pero son otros rendimientos). Cabe señalar que el cóctel pandemia-recesión aún hace que familias y empresas (por motivo precaución y/o transaccional) prioricen el efectivo o liquidez, de ahí que también los depósitos a la vista y en caja de ahorro muestren, al margen de la estacionalidad, altas tasas de crecimiento.

Pero la inflación comenzó a galopar más fuerte en el último tramo del 2020 y ahora habrá que ver cómo reacciona el BCRA y el sistema financiero en su conjunto para evitar que semejante masa de liquidez, que no encuentra válvula de escape en el nivel de actividad, ni por consumo ni por crédito, no termine presionando al mercado cambiario. La tasa pasiva de referencia hoy es del 37% nominal anual, muy inferior a la inflación de fines del 2020 y de la proyectada para los próximos meses.

Por el momento, pareciera que la gente y las empresas “están distraídas” con otros temas o todavía anestesiadas con la resaca de fin de año (cuarentena eterna acumulada) y el período estival. Lo cierto es que el stock de plazos fijos privados en pesos hoy representa mucho menos en dólares, al tipo de cambio informal, que un año atrás. O sea, pese al aumento de casi un billón de pesos el stock total en términos de dólares es aún inferior. Un año atrás el stock de plazos fijos en pesos privados equivalía a u$s16.800 millones y hoy apenas supera los u$s15.100 millones. De todos modos no deja de ser una suma nada despreciable si parte de ella se dirigiera hacia el mercado de cambios.

Ahora bien, del total de plazos fijos privados aproximadamente el 57% pertenece a personas físicas (familias) y el resto a empresas. Pero quizás el dato más relevante es que el 67% de los plazos fijos son mayores a un millón de pesos. Claro que hoy ese millón apenas equivale a poco más de u$s6.600. De modo que los considerados grandes ahorristas son seguramente posiciones por lo menos mayores a $15 millones. En su mayoría se trata de empresas, por lo tanto, no es esperable que presionen en el mercado cambiario informal ya que se trata de fondos dentro del sistema. Lo cual le brinda cierta estabilidad a todo el panorama. Que obviamente puede cambiar drásticamente ante una coyuntura crítica.

Cuadro Plazo Fijos nota Herrera

Vale señalar que el stock de plazos fijos en pesos privados está depositado a corto plazo. El 81% está colocado entre 30 y 59 días de plazo, mientras que un 8% está a 60-89 días y otro 8% entre 90 y 180 días. Por ende, el sistema navega estas turbulentas aguas con un carguero petrolero de pesos que se renegocian cada 30 días. Hoy suma más de $1,8 billones, algo así como u$s12.100 millones al “blue”.

Si bien la mayor parte de los plazos fijos está en las “manos grandes”, cualquier cimbronazo en las expectativas de los minoristas puede generar ruido, no desestabilizante pero si se espiraliza el sentimiento negativo puede complicar el panorama, obligando a una reacción tardía del BCRA.

Hoy el mercado mira con atención la directriz que tome el ente monetario en cuanto a su política de tasas, porque los bancos esperan que primero mueva el jefe del BCRA, Miguel Pesce, para seguir la partida. Si los pequeños ahorristas que usan los plazos fijos para completar sus ingresos familiares (ya que los montos promedios son bajos y no se trata de ahorro para el futuro sino más bien de un complemento del salario, de una renta o la jubilación) se ven inducidos a pasarse al dólar porque los rendimientos ofrecidos son mezquinos en términos reales se escucharán ruidos en medio del verano.

Claro que el BCRA no la tiene fácil ya que el balance cambiario no sería tan superavitario como se esperaba. Y en el medio está la negociación con el FMI en procura de equilibrar los desajustes monetarios, fiscales y cambiarios.

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