Dólar: el liqui y el MEP rebotaron y el BCRA llevó el oficial a los $79

Economía

El tipo de cambio oficial continúa su camino de microdepreciaciones diarias. Ayer el oficial minorista subió dos centavos. La cotización blue, sin cambios.

El Banco Central continúa con su estrategia de crawling peg, por la cual los tipos de cambio oficiales tienen ajustes en dosis homeopáticas todos los días, de manera tal de evitar una devaluación brusca, pero sin perder competitividad externa. En la última rueda el oficial minorista avanzó dos centavos, para colocarse en $79,05, mientras que el dólar turista (más el 30% de impuesto PAIS) subió tres centavos y escaló a $102,77. El mayorista se movió 6 centavos para terminar en $74,77.

El contado con liquidación (CCL) y el MEP siguieron operando de manera atípica, como en las últimas dos semanas, ya que recién el lunes los tenedores de los bonos que se utilizan para estas transacciones verán levantado el parking tras el canje de deuda. No obstante, ayer el CCL avanzó 0,8% y finalizó en $120,22, mientras que el MEP subió 2,8%, para terminar en $119,67. El blue, por su parte, sigue frenado en $131.

Si bien la brecha entre los dólares oficiales y los paralelos se calmó en estas últimas semanas, debido a la mencionada falta de vehículos de dolarización financiera, macroeconomistas consultados por Ámbito consideran que para acotar las presiones sobre la divisa se necesita una mejora en la tasa que remunera el ahorro en pesos. Al respecto, Gabriel Caamaño Gómez, director de la consultora Ledesma, consignó: “La política monetaria actual no genera un tasa de interés en pesos que compense la devaluación del tipo de cambio nominal oficial. Ni hablemos de los paralelos. Entonces estamos apalancando la demanda de divisas y la absorción de bienes y servicios transables. Y como la parte de divisas está restringida, cobra más relevancia lo segundo. Por eso ves a los productores de transables no vendiendo y a los importadores adelantando operaciones. Y también tenés a toda la economía reduciendo su financiamiento en moneda extranjera para pasarse a financiamiento en pesos”.

Por su parte, el economista Juan Ignacio Paolicchi, de Estudio EcoGo, expresó: “Si el Gobierno quiere reducir la presión sobre el tipo de cambio, tiene que mejorar la tasa que paga por las Letras que coloca el Tesoro, porque están por debajo de la inflación esperada por el mercado y por debajo del tipo de cambio esperado por el mercado en la trayectoria de futuros del dólar”. Respecto de esto último, Caamaño añadió: “El Tesoro no colabora, porque siempre toma menos de lo que le ofrece el mercado, para no tener que subir la tasa. Si realmente el objetivo fuera minimizar el financiamiento monetario a su mínima expresión y generar una tasa consistente, podrían colaborar tomando más y convalidando tasas más altas para la curva en pesos”.

Uno de los aspectos positivos de los últimos meses por el lado monetario es que el Tesoro debió recurrir menos al Banco Central dado que viene obteniendo mejores respuestas por parte del mercado de deuda en pesos. De hecho, entre junio y agosto se lograron cubrir los vencimientos e incluso obtener financiamiento neto.

“El financiamiento que consigue el Tesoro es muy positivo, pero hay que contextualizar. Las licitaciones están siendo muy exitosas, pero previo a eso hubo una emisión muy grande y hay represión financiera, por lo que la gente quisiera acceder a mecanismos de ahorro y no puede”, describió Julia Segoviano, de la consultora LCG, y añadió: “El apetito por el dólar pasa por otro lado, hoy tenés una brecha que se sostiene y no baja del 60%-70%. Que le vaya bien al Tesoro en las licitaciones no lo soluciona, aunque es algo muy positivo que se recomponga el mercado de deuda en pesos, pero sigue siendo necesario estabilizar todo lo que está presionando sobre el dólar”.

Respecto de las vías de canalización de los pesos, el BCRA buscó promover los plazos fijos ajustados por UVA, pero no terminaron de calar y su volumen es marginal. “Muchas veces las empresas manejan dinero en pesos de corto plazo y los plazos fijos que ajustan por inflación son a tres meses, por lo que no les sirve. Hay un problema para saber dónde colocar lo que les sobra a las empresas: se podría subir la tasa de pases y que los plazos fijos money market mejoren la tasa remunerada y ahí les tendrían salida de liquidez”.

El BCRA terminó ayer con u$s42.569 millones en sus reservas, u$s70 millones menos que el día anterior.

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