Las empresas del sector petroquímico, lácteos, carnes, vidrio y papel podrían convertirse en las siguientes víctimas de las embestidas de Néstor Kirchner en las próximas semanas; siguiendo el ejemplo de los supermercados. Según los datos que ayer manejaba el Presidente, estos rubros habrían aumentado sus precios durante este año por encima del promedio anual esperado para este ejercicio.Y, siempre según la evaluación oficial, serían culpables del alza estructural de la inflación.
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Una alta fuente cercana a Kirchner que analizó los datos con el jefe de Estado aseguró ante este diario que «todos los sectores a los cuales se les abrieron mercados internacionales en estos últimos años -que aumentaron sus exportaciones, no invirtieron y aumentaron sus precios internos porque prefirieron vender en el exterior- van a ser investigados».
El gobierno cree que esos cinco sectores habrían sido beneficiados por la política oficial de abrir mercados internacionales a partir de acuerdos comerciales firmados entre la Argentina y otros países como México, China, Rusia, Estados Unidos, y algunos del norte de Africa y de Asia. En total, y según los datos oficiales, las exportaciones en estos rubros en conjunto habían aumentado sus ventas fuera del país en más de u$s 2.000 millones desde 2003. Sin embargo, el gobierno estima que no habrían invertido lo suficiente como para poder abastecer la nueva demanda externa creada con estos acuerdos; y privilegiaron esos nuevos destinos (por los mejores precios en dólares) sobre el mercado interno. Con esto, las empresas de estos rubros habrían incrementado los precios de sus mercaderías destinadas a ser colocadas dentro de la Argentina, «con lo que les generaron más costos a otras industrias como las pymes», según completó la fuente.
Kirchner habría tenido otro enojo importante al conocer estos datos; pero optó por no embestir ayer contra las empresas de estos sectores, dado que minutos después se dedicaría a atacar a los supermercados. «Un conflicto por vez», aseguró la fuente a este diario.
Según se conoció ayer, las petroquímicas serían las primeras empresas en sufrir próximamente las críticas públicas del Presidente. En principio, estarían en el listado empresas como Dow Chemical, Siderar y Voridian; quienes según la lógica presidencial tendrían mercados «oligopólicos», y cobrarían sobreprecios dentro de la Argentina eligiendo vender sus productos en el exterior. Luego sería el turno de los lácteos (leche y quesos duros) y la carne, siguiendo por los fabricantes de vidrios y papel. Kirchner también analizó, antes de embestir contra los supermercados, la marcha e impacto de los acuerdos de precios que desde el Ministerio de Economía de Roberto Lavagna se firmaron con algunos sectores como la carne, pollos, lácteos y aceites. La conclusión presidencial fue que este tipo de pactos no fue todo lo exitoso que se esperaba. Los colaboradores más cercanos de Kirchner opinaban ayer que la causa de su poca efectividad es que no se incluyeron a todos los empresarios intervinientes en la cadena de producción, sino sólo algunos «y no los más importantes». Si bien no se avanzó en su diseño, se discutió ayer en la Casa de Gobierno otro tipo de convenios, donde se incluya a los empresarios de toda la cadena de producción y distribución, pero también a los consumidores y los trabajadores. Esto último, «para que después Lavagna no critique a Moyano», decía el funcionario cercano a Kirchner.
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