18 de febrero 2002 - 00:00

Piden a provincias bajar déficit a $ 1.500 millones

Piden a provincias bajar déficit a $ 1.500 millones
El gobierno intentará mañana un ultimátum a los gobernadores que se reunirán con el Presidente en la residencia de Olivos: que el déficit colectivo de las provincias no debe superar los $ 1.500 millones, es decir, una baja de $ 3.500 millones sobre los $ 5.000 millones del año pasado. Además, les comunicará que la renegociación de las deudas en dólares que mantienen las provincias con la banca privada será al valor de u$s 1 x $ 1,40 y no 1 a 1 como vienen reclamando los gobernadores. La Nación -les dirá Jorge Remes Lenicov, impulsor de la convocatoria- renegocia su deuda a 1,40, y las provincias no pueden pedir 1 a 1 porque significaría que la Nación debería pagar un subsidio con cargo a su tesorería.

La reunión de mañana la considera el gobierno una clave de la salida que busca con la ayuda de los organismos internacionales de crédito, que le señalaron al ministro de Economía la semana anterior en Washington que la incertidumbre que proyectan las provincias sobre el conjunto de la economía es el principal obstáculo para cualquier acuerdo. De ahí la crudeza de la exposición que prepara Remes para mañana, que debe superar un escollo político clave: la mayor proporción de la deuda de las provincias viene de la de Buenos Aires, gobernada en los últimos 15 años por el peronismo de Cafiero-Duhalde-Ruckauf, hoy en los elencos del gobierno nacional.

Por eso, Felipe Solá se pasó el fin de semana negociando el perfil que llevará mañana a una cita que lo tiene como el malo de la película, ante sus colegas de las otras provincias. Lo que logró es importante: una concertación chica en la provincia con partidos, entes intermedios y sindicatos que se traduzca en un paquete de leyes que le permita avanzar en un proyecto de máxima en materia de recortes. Ese ajuste del gasto tiene un techo óptimo de $ 2.000 millones, pero con $ 1.400 millones ya festejarían. Es lo que surgió de la reunión que mantuvo el viernes por la noche Solá con los jefes legislativos de la provincia y con Federico Storani, valedor en la reunión de la cuota que le toca a la UCR local en la solución (ya que antes ha sido socia silenciosa del gasto que ahora se quiere contener).

• Salarios

Tanta charla obedeció a que el ajuste principal de la provincia de Bs. As. debe hacerse sobre salarios. Solá cree que eso es posible si se negocia la baja con todos los libros abiertos para que todos entiendan el tamaño de la crisis.

La caída de la actividad toca, además, a todas las provincias, y Remes trae otro reproche del FMI: una ley de coparticipación relámpago que modifique la forma de recaudar y comprometa a los Estados provinciales en el esfuerzo por levantar los porcentajes de cobrabilidad, estructuralmente bajos en muchas provincias, pero que han desplomado en el último año. La crítica de los organismos es que el sistema actual (data de 1987, bajo Alfonsín) desentiende a las provincias de la tarea de recaudar y no las sujeta a premios o castigos según la suerte de la caja.

En las charlas que mantuvo
Remes al regresar de los EE.UU. con el presidente designado, el reclamo de una nueva ley de coparticipación dejó preocupado a Duhalde. «¿Justo ahora tenemos que pelearnos con los gobernadores?» Esta frase traduce el contexto con que el gobierno enfrenta a las provincias. Ya las designaciones del gabinete que acompaña a Duhalde han ignorado los deseos «federales» de la mayoría de mandatarios de su partido, que hubieran deseado un juego más abierto. Por caso, impugnan la designación de Juan Carlos Pezoa como subsecretario de Provincias. Creen que representa los intereses de la provincia de Buenos Aires, por la cual fue diputado nacional antes de ocupar el mismo cargo que ahora con el primer Cavallo, bajo Menem. Tampoco les cae simpático que Jorge Sarghini, renunciado ministro de Economía de Buenos Aires, haya anunciado que tendrá un cargo importante en Economía de la Nación. Sarghini se ha caracterizado en todos los foros provinciales por ser un doctrinario de la defensa de su provincia como víctima de una discriminación fiscal por el resto de las provincias. Buenos Aires, dice, debería tener una cuota mayor de coparticipación.

Frente a eso, se alzan voces como las del salteño Juan Carlos Romero, que insiste ante los delegados del FMI -lo hizo en viaje, lo repitió frente a los enviados de Washington hace 15 días-, que la mitad de la deuda de las provincias la ha generado Buenos Aires, que hoy gobierna el país.

Sobre este punto,
Remes les expondrá a los gobernadores lineamientos globales porque quiere una negociación discreta de ese proyecto de ley, cuya letra conocen todos. Es un viejo proyecto que elaboró antes de 1999 el cavallista Juan Antonio Zapata junto con el economista Aldo Ducler para el ex senador Ramón Ortega. Esa pieza pasó por muchas manos provinciales y del peronismo, entre otros, por la del actual jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, que le hizo modificaciones sustanciales. También la aprobó en el último año el ex secretario de Hacienda Jorge Baldrich cuando era el segundo de Cavallo con Fernando de la Rúa. La conocen también los radicales, así como el ministro de Economía en las sombras de las provincias del grupo Federal, Rogelio Frigerio III, todo lo cual le hace presumir a Remes que puede tener una nueva ley pronto. El borrador propone un esquema de reparto total de todos los impuestos, delegación a provincias y municipios del cobro de los tributos, simplificación de la recaudación en pocos tributos y un sistema de premios y castigos para quienes hagan buena letra en el manejo de la ratio recaudación-gasto.

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