Sigue largo y perdidoso proceso de salida del país de PIMCO y Templeton

Economía

La semana pasada se desprendieron de unos u$s650 millones residuales en bonos emitidos bajo legislación nacional.

Finalmente, Templeton y PIMCO comenzaron su salida del país; una opción que seguramente representó de las peores inversiones en la larga y fructífera historia de los dos grandes fondos internacionales. Cumpliendo su palabra con Martín Guzmán, ambos fondos, de alto nivel de aceptación mundial, mantuvieron sus posiciones en moneda local hasta fines del primer trimestre del año; y abandonaron quizá definitivamente el mercado argentino. En tiempos financieros, la operación fue doble y en pocos meses. Comenzó en noviembre del año pasado, y se definió entre la segunda y tercer semana de abril del 2021. A los dos fondos les queda aún un remanente de posiciones argentinas, pero el grueso de sus carteras; ya fue vendida.

Ambas casas comenzaron su fuga planificada a comienzos de noviembre del año pasado, cuando negociaron con Martín Guzmán una salida ordenada de su tenencia de bonos en dólares; ingresando en una licitación por unos u$s 750 millones que Economía organizó en aquellos tiempos y de la que participaron los fondos de inversión que aún estaban en pesos desde los tiempos de Mauricio Macri, y que buscaban salir de las posiciones locales, con la amenaza de comprar dólares en el mercado financiero a cualquier precio. Esto hubiera generado en esos tiempos de fines del año pasado, una demanda masiva de divisas que de concretarse hubiera provocado una aceleración del tipo de cambio. Guzmán aceptó así una negociación con los principales fondos, prometiendo una licitación de bonos en dólares con condiciones de competitividad suficientes, como para garantizarles la inversión. PIMCO y Templeton aceptaron, ingresaron en la licitación organizada por Economía, y Guzmán logró fortalecer su estrategia de estabilización del mercado cambiarios; proceso que continúa aún hoy.

La de PIMCO y Templeton representó una salida segura y ordenada de sus posiciones en títulos públicos en pesos, culminando una agria experiencia de apuesta por la Argentina, cubriendo el peor período de la historia financiera de este país. De alguna manera, fue un acuerdo “win-win”, que, como caballeros, Economía, PIMCO y Templeton respetaron. La foto del día después habla de un Gobierno que con la emisión de más deuda en dólares y a alta tasa pudo evitar temblores cambiarios, pero al precio de haber terminado de tener como protagonistas del mercado local a dos de los principales referentes del mundo financiero internacional.

El fondo Pacific Investment Management Co. fue el mayor apostador del Bono de Política Monetaria (BoPoMo), una invención elaborada y lanzada al mercado argentino el 21 de junio de 2017 por Luis “Toto” Caputo, en el tiempo en el que trabajaba como ministro de Finanzas del Gobierno de Mauricio Macri. El total de la emisión llegó a los $118.523.433.743, y pagaba un cupón a partir del nivel de tasas de interés de las entonces célebres y festejadas Letras de Liquidez del Banco Central, con pagos trimestrales los 21 de marzo, junio, septiembre y diciembre de cada año, y representaba un ensayo sobre el mecanismo que el entonces “Messi” local intentaría como escape financiero para absorber en aquellos tiempos la mayor cantidad de pesos posibles del mercado local. PIMCO detentaba casi el 60% del total de la operación en pesos, con la que, obviamente, perdió fortunas al ritmo de las devaluaciones locales. Algo a lo que claramente no estaba acostumbrado, más allá de ser el principal apostador a la deuda soberana de países emergentes a nivel mundial. El fondo se convirtió en un gran tenedor de deuda soberana del país en los últimos años. Si bien tenía operaciones anteriores, la profundización de sus operaciones llegó por el conocimiento directo y la confianza que la casa de inversiones le tenía a Caputo desde sus días de operador VIP del mercado financiero mundial, especializado en deuda latinoamericana. Se trata de una firma de inversión fundada en Newport Beach, California, en 1971 por William H. Gross (que aún la dirige) y por Mohamed A. El-Erian. En 2000 fue adquirida por Allianz, y desde ese momento opera bajo su ala, pero como fondo independiente.

Templeton es dirigido por una leyenda de las finanzas. Michael Hasenstab, uno de los pocos financistas top a nivel mundial que puede mostrar como cucarda, el haber superado exitosamente la crisis de 2008. Casi al nivel de otro gran acreedor del país, hoy muy mencionado: BlackRock, de Larry Fink. Hasenstab puso a comienzos de 2018 su mira en un mercado poco explorado hasta el momento: la Argentina, donde había una gestión “market friendly” con Caputo a la cabeza. El ministro le prometió al fondo una operación espectacular en moneda local. El 14 de mayo de 2018, cuando el país lanzó una megaoperación de colocación de deuda, a través de la reapertura de la colocación de los Bonos del Tesoro 2023 y 2026, Templeton ingresó con sus primos hermanos del BlackRock por casi u$s3.000 millones. Era parte de la estrategia de Caputo, que esa semana buscaba la renovación de unos u$s30.000 millones en aquellos megavencimientos de Lebac de un martes al mes.

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