Hasta ahora, el gobierno argentino había identificado supuestas «conspiraciones» por parte de economistas, banqueros y organismos. El viernes, imputó al gobierno de un país desarrollado como parte de esta conjura: el de Silvio Berlusconi. Y ayer le confirmó esa acusación a su embajador. Según una carpeta de 30 páginas que le entregó Rafael Bielsa al diplomático, Roberto Nígido, el gobierno de ese país habría trabado varias veces, y a través de diferentes mecanismos, la marcha del canje de la deuda caída en default, complicado las negociaciones con el FMI. Fundamentalmente, se menciona en esa carpeta la actitud de Berlusconi en setiembre de 2003, cuando la Argentina negociaba el acuerdo con el Fondo que rigió durante 2004. Para la visión del presidente argentino, esto justificaría sus embestidascontra Berlusconi, las que no deben ser interpretadas como «exabruptos», sino como explosiones conscientes. El embajador tomó nota y sólo declaró que su país siente «sorpresa y amargura» por las declaraciones del presidente argentino, y recordó la ayuda humanitaria que Italia envió a la Argentina en la crisis de 2002. Berlusconi no hizo declaraciones. Sus voceros dijeron que el jefe de Estado «tiene cosas más importantes que hacer».
El gobierno argentino le transmitió ayer al italianoque las embestidas de Néstor Kirchner contra Silvio Berlusconi no son « declaraciones circunstanciales» o «exabruptos» sino que se basan en «datos concretos» sobre las acciones que este país europeo en general y su jefe de Estado en particular habrían hecho en los últimos dos años, tanto para trabar el proceso de canje de la deuda argentina como para complicar las relaciones entre el país y el Fondo Monetario Internacional. Este mensaje fue el que comunicó ayer el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, ante el embajador italiano, Roberto Nígido, en su reunión de ayer, a donde el funcionario argentino llegó con una carpeta de 30 páginas preparada especialmente para la ocasión y que recolecta con fechas y lugares los momentos en que Berlusconi se habría manifestado, en público y en privado ( incluyendo sus intervenciones en el G-7 y en el Fondo), en contra del proceso de salida del default. «Esta carpeta la tiene el Presidente y yo quiero hacércela conocer», le dijo Bielsa a su visitante ayer por la tarde al desplegar el contenido del muy austero (en su presentación) documento oficial sobre las andanzas de Berlusconi. Según estos datos, y para la interpretación oficial local, la información que surgiría de este « dossier» serviría para confirmar que Italia está muy cerca del apelativo de conspirador en contra del proceso de salida del default. El documento abunda en detalles, pero se destacaría la intervención de los delegados del gobierno de Berlusconi en el FMI en setiembre de 2003, cuando la Argentina logró un acuerdo con el organismo pese a la oposición de Italia, Japón y el Reino Unido. Según la información recopilada por el gobierno de Kirchner y obtenida luego de la « inteligencia» de la embajada argentina en Roma, de Victorio Tachetti, Berlusconi y sus hombres habrían ejercido las mayores presiones en contra del aval del Fondo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Frío, diplomático y formal desde las dos partes. Tanto desde la cancillería argentina como desde la embajada italiana se coincidió en utilizar estos tres calificativos para describir el clima del encuentro entre Bielsa y Nígido que se realizó en el piso número 13 del nuevo edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores local.
Más allá de la diplomacia de rigor, quedaron en claro algunas cuestiones. La Argentina ratificó que sospecha de los movimientos de los bancos que operan en Italia en contra del proceso de canje de la deuda externa caída en default. Este país no cambiará su posición negativa tanto ante el FMI como ante el G-7; pero asegura que no está actuando en las sombras en contra del proceso. Finalmente, en lo posible, ninguno de los dos presidentes en cuestión harán declaraciones públicas confrontativas en el futuro (por lo menos en el corto plazo), para no agravar más la situación actual. Mucho más que esto, no se podrá esperar de ninguno de los dos costados.
El encuentro había sido oficialmente pedido por la mañana desde la embajada italiana ante el Ministerio de Relaciones Exteriores local, lo que de alguna manera tranquilizó al gobierno argentino. Este mecanismo era, en realidad, el que esperaban los funcionarios más racionales del gobierno de Néstor Kirchner, temerosos de que la forma de reaccionar de Berlusconi sea una filípica en contra de Kirchner y una crítica ácida y directa por la forma en que desde la Argentina se está manejando la salida del default, lo que complicaría más la situación.
Desde las oficinas de Nígido llegó temprano a la Cancillería un pedido formal de reunión con Bielsa, con quien, en realidad, está más que acostumbrado a dialogar. Ambos tuvieron un contacto directo y fluido durante meses mientras el Mercosur negociaba con la Unión Europea (UE) un posible acuerdo de libre comercio antes del 31 de octubre, proyecto que finalmente no pudo lograrse. Bielsa, que terminó luego del mediodía un viaje a Chile, pidió que el encuentro se concrete a las 19 en su despacho del piso número 13 del nuevo edificio de la Cancillería argentina. A horario llegó el diplomático extranjero y a las 19.10 comenzó el encuentro. El diálogo (siempre formal y directo) duró casi una hora.
Fuentes de la embajada se apuraron ayer a distribuir algunas frases que Nígido desplegó en el ministerio argentino. El embajador italiano habría dicho así que su país estaba «sorprendido y con amargura» por las embestidas y acusaciones de Kirchner. También habría recordado que en 2002 su país fue uno de los que más ayuda humanitaria enviaron a la Argentina en los días de la crisis.
Dejá tu comentario