29 de abril 2005 - 00:00

Polémica autopista en Puerto Madero

La Autopista Costera, que debería unir desde hace una década la Arturo Umberto Illia con la Buenos Aires-La Plata, correrá por su traza original, es decir, por pleno Puerto Madero. Así lo decidieron funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que la semana próxima negociarán con el Estado nacional la transferencia de la jurisdicción sobre esa área.

La vía rápida se hará por el sistema de «trinchera»,
lo que significa que estará a bajo nivel pero a cielo abierto. Tendrá tres carriles por mano, en la zona de Retiro transitará por entre las estaciones de los ferrocarriles Belgrano y Mitre, y la fecha de su inicio todavía no está determinada.

Ayer, Néstor Kirchner, el ministro Julio De Vido y el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, recorrieron juntos Puerto Madero para mirar «in situ» los terrenos que se utilizarán para la autopista, que se ubicará entre las vías del ferrocarril y la avenida Alicia Moreau de Justo. La alternativa elegida utiliza la traza original, pero no el proyecto original, que antes del boom inmobiliario en que se convirtió Puerto Madero desde la década del '90 preveía una autopista en altura. En cambio, atento al desarrollo del nuevo barrio, se eligió ahora la solución de una vía rápida semisumergida.

• Barrera infranqueable

El problema con la alternativa escogida es que esa «trinchera» podría convertirse justamente en eso: una barrera infranqueable entre Puerto Madero y el resto de la Ciudad. Algunos desarrolladores inmobiliarios y comerciantes consultados -por ahora bajo la condición del anonimato- no ocultaron su preocupación por la posible desvalorización de la zona, que deberá soportar obras gigantescas durante un período no menor, y cuando éstas se completen el riesgo de un aislamiento físico y «psicológico» por la presencia de un zanjón de 25 metros de ancho, y por el cual transitarán camiones y vehículos de todo tipo a velocidades superiores a los 100 km/hora.

La obra fue objeto de los más diversos proyectos, desde los más alocados -uno, por caso, proponía hacer la autopista por debajo de los docks con costos que según el día iban de los u$s 500 a los u$s 1.000 millones-a los más lógicos.

De hecho, el prestigioso arquitecto Mario Roberto Alvarez adhirió a uno que ubicaba la autopista por el borde interno de la Reserva Ecológica, que tropezó con poco creíbles argumentos «ambientalistas» y fue archivado.

«La obra va a costar unos $ 140 millones, sólo en esa zona»,
dijo a este diario Roberto Feletti, secretario de Obras Públicas porteño. «Descartamos la opción de la Reserva por una cuestión de costos y de dificultades casi insalvables a la altura de Dársena Norte».

S.D.

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