La Argentina desaceleró sus exportaciones de granos debido a que los productores no venden sus cosechas porque no quieren entrar en el «corralito» financiero. Esta decisión genera un resurgimiento de otras alternativas, como el canje de granos por insumos, mientras crece el embolsado y se saturan los silos y acopios, lo que permite postergar la comercialización de la campaña. De esta forma, como consecuencia de las turbulencias económicas que se sucedieron en los últimos meses, la Argentina aún no pudo aprovechar a pleno el virtual beneficio de la devaluación que supuestamente iba a hacer más competitivas las ventas externas de materias primas agrícolas. Esta menor participación del país en el mercado internacional provocó un alza en los precios, que varió entre 5% y 10% en los granos comercializados en el mercado internacional.
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Exportadores, operadores y analistas coinciden en que la retracción de oferta interna frenó las ventas al exterior. De hecho, en plena cosecha de soja se operaban granos por 150.000 toneladas diarias de oleaginosa y por estos días sólo llegan a negociarse 50 mil toneladas. En efecto, los empresarios agrícolas fueron afectados por la suba de costos internos por efecto del dólar y decidieron retener la mercadería dando lugar a una escasez de granos en el mercado. La decisión empresaria se sustenta en una mayor posesión de cereales y oleaginosas que cotizan al ritmo del dólar. Los productores, entonces, sólo venden granos cuando pueden hacerlo en efectivo y por necesidad para cumplir algún compromiso.
Esta situación también dio lugar a un resurgimiento de los canjes luego de que tambaleara la operatoria tras la imposición de retenciones retroactivas, que finalmente fue desechada por el gobierno. Hoy los canjes motorizan el mercado ya que los productores optan por cambiar cosecha gruesa (maíz o soja) por agroquímicos para la siembra de granos finos. De esta forma, aunque más lentamente, los granos llegan también a los exportadores, que en muchos casos son los mismos proveedores de insumos.
«Los productores evitan ingresar en el 'corralito' financiero y crearon su propio corral de granos ensilando o embolsando los granos recolectados», sostienen los analistas.
La Argentina, que desaceleró sus exportaciones por los problemas internos, mantiene igualmente su performance de años anteriores en cereales. Los números de trigo muestran que a igual época del año anterior se comprometieron 750 mil toneladas más (9.100.000 toneladas contra 8.350.000 de la campaña 2000/'01, según datos oficiales) aunque sólo se embarcó 75% de dicho volumen. En maíz, se comprometieron 725.000 toneladas menos este año (4,97 millones de toneladas contra 5,7 millones del '00/'01) y el total embarcado apenas roza 60% de los compromisos.
Frente a esta situación, desde el Centro de Exportadores de Buenos Aires se sostiene que «los embarques se están cumpliendo con los condicionamientos que generan los retrasos en la cosecha por los problemas climáticos, la falta de gasoil en el país y la retención por parte de los productores».
Los exportadores -que no logran que el gobierno les pague el factor de convergencia que regía hasta hace unos meses pese a que cumplió mayormente con el pago de la segunda cuota del acuerdo del IVA (aunque algunos sectores todavía no cobraron)- indican que las condiciones del mercado interno «generarán falta de fluidez en las próximas semanas» y que este año, como pocas veces, «hay que tener muy en cuenta la decisión del productor antes de cerrar los negocios».
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