La Argentina recuperó ayer el mercado de la carne de Chile, uno de los más importantes para los frigoríficos locales, por cercanía, buenos precios y posibilidad de integrar el negocio con la tan deseada Cuota Hilton que se vende a Europa sin aranceles y altos valores. Con un potencial de compra de u$s 140 millones anuales, aunque en el último período regular se colocaron u$s 60 millones, Chile constituye el principal destino como país para la Argentina y se consolida como un hito para las ventas externas después de los problemas por la fiebre aftosa. La apertura de Chile allana el camino para recuperar el mercado de Estados Unidos y constituye una señal positiva para la industria frigorífica. La recuperación de este país importador tendrá, además, un efecto multiplicador sobre la industria frigorífica ya que impactará positivamente sobre puestos de trabajo y sobre las regiones que concentran el mayor número de plantas de faena. Esta buena noticia también presionaría el alza de precios que recibe el productor.
El negocio de la carne logró ayer dos buenas noticias que podrían generar una recuperación de precios ganaderos y ratificarían las mejores perspectivas para las exportaciones: ya se puede vender carne a Chile y se distribuyó la Cuota Hilton que, al menos, otorga previsibilidad al negocio frigorífico.
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El mercado chileno de carne fue el primero en importancia como destino individual en el año 2000 para las colocaciones argentinas de productos vacunos; puede representar casi 10% del ingreso total por valor de exportaciones y 15% del total del volumen colocado en el mundo.
Si se dejan de lado los bloques regionales como la Unión Europea y el NAFTA, Chile constituye el mayor demandante de cortes frescos que permiten complementar envíos y lograr una verdadera integración de la res, el objetivo final de los frigoríficos. Chile es un mercado que compra -al menos lo hacía hasta el escándalo de la fiebre aftosa-carne argentina por 60 millones de dólares anuales por un volumen cercano a 30 mil toneladas aunque la mejor performance de la exportación -en el '97- permitió ingresos de casi 141 millones de dólares por 60.000 toneladas de carne, casi 50 por ciento de lo que compraba el país vecino en el exterior.
• Lucro cesante
La buena nueva para los exportadores argentinos se da luego de nueve meses de la reapertura del mercado de la carne de la Unión Europea y tres meses después del estipulado como plazo máximo por las leyes sanitarias chilenas que exigen el mantenimiento de 6 meses de veda luego de registrado un foco de aftosa en una región o país proveedor. Sin embargo, los chilenos se tomaron más tiempo para permitir el acceso de la carne argentina. Ni las promocionadas gestiones «privadas» ni los reclamos por la imposición de presuntas barreras paraarancelarias lograron quebrar en el tiempo previsto la férrea oposición de los chilenos para que ingresen las carnes argentinas. En tanto, los exportadores acumulaban un lucro cesante cercano a los u$s 5 millones mensuales.
Debieron pasar un par de visitas sanitarias hasta que, la última, se desarrolló entre fines de agosto y principios de setiembre. En una nota enviada el viernes y recibida ayer por el titular del Servicio Agrícola Ganadero de Chile, Carlos Parra, al presidente del SE-NASA, Bernardo Cané, destaca que, «como resultado del análisis de riesgo, la auditoría recomienda aceptar como elegible para exportar carnes bovinas a Chile desde la República Argentina, en el marco de las exigencias sanitarias de importación que se encuentran vigentes». El informe oficial del exigente organismo sanitario chileno reconoce «la ausencia de focos, muy bajo nivel de actividad viral, alta cobertura de vacunación y alto nivel de protección vacunal... compatibles con el nivel adecuado de protección que establece la exigencia para importación de carnes bovinas a Chile».
Los frigoríficos vivieron ayer una jornada a pleno en la que comenzaron a despejarse algunas dudas coyunturales para el sector. Junto a la noticia proveniente de Chile, la distribución de 38 mil toneladas de Cuota Hilton generó tranquilidad a las empresas frigoríficas. Este año, a las 28 toneladas anuales se sumó el reparto de las 10.000 toneladas extraordinarias cedidas por Europa para compensar las pérdidas gene-radas por la aftosa.
«La distribución de la Cuota Hilton da seguridad jurídica a las empresas ya que se basó en las disposiciones vigentes y previstas. Europa compra cortes especiales como lomo, cuadril y bife. La reapertura oficial de las ventas a Chile optimiza la ecuación de los frigoríficos porque ese mercado demanda el resto de los cortes que no van a Europa», decía ayer Héctor Salamanco, titular de la Asociación de Industrias Argentinas de la Carne (AIAC). Esta cámara nuclea los mayores frigoríficos exportadores que complementan el negocio de Hilton con cortes a los que agregan valor (termoprocesados). La distribución de Hilton -la carne que ingresa con reducción de aranceles a Europa-se basó, de acuerdo con las normas ya vigentes, entre otros factores, en la «past performance» (el comportamiento pasado) de las empresas. De esta forma, los frigoríficos más beneficiados fueron Swift Armour (3.304 toneladas más 1.192 adicionales por medida cautelar), Quickfood (3.801 toneladas), Finexcor (4.161 toneladas), CEPA (2.866 toneladas), Friar (2.710 toneladas) y Gorina (2.125 toneladas).
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