7 de febrero 2005 - 00:00

Preocupación: sería de 29% y no trascendido de 32% lo aceptado

El viernes, Ambito Financiero dio la primicia: entre 32% y 35% estaría la aceptación de la oferta al cierre de la primera fase, que venció el 4 de febrero, para acceder al bono Par sin quita. Dijimos que lo más probable era 32% y sin ser un mal logro, sólo cubría 1.500 millones de dólares del límite preestablecido de 10.000 millones a emitir de Par. Otros matutinos confirmaron este fin de semana que llegaría la aceptación a 32%. Sin embargo, este diario pudo saber anoche que por una falla técnica de estimación se llegaba a ese guarismo y que el real podría ser unos 3 puntos menos, con lo cual se llegaría a 29%, aproximadamente. Desde que lo dijera por primera vez en enero pasado el economista Miguel Kiguel -y este diario lo publicara-, se sostuvo que los bancos italianos podrían estar comprándoles sus bonos a tenedores individuales de ese país, principalmente jubilados. Los que podrían ser candidatos al bono Par por ser pequeños tenedores y que querrían mantener el valor nominal sin quita, aunque sea cobrándolos el año 2038, no se presentaron masivamente al vencer el plazo el viernes. Se reforzó entonces la tesis de que los bancos italianos -varios ya fueron obligados por la Justicia a devolver a jubilados la totalidad de la inversión por haberlos aconsejado mal- compraban y entonces no entrarían en el bono Par, sino en las otras dos variantes, probablemente en los Discount -con quita pero mejor tasa de interés-, cuyos plazos de aceptación vencen el 25 de febrero. Esta es la tesis que da esperanza al gobierno de llegar a un alto porcentual final. Pero siempre se manejó entre privados otra posibilidad: que los bancos italianos les lleguen a dar a los jubilados de ese país un mayor pago que el del precio al que se los están comprando o se cubran ellos mismos de pérdida porque se sabe que si la aceptación es amplia, por caso cercana o superior a 80%, el gobierno se preocupará por arreglos extrajudiciales para cerrar los juicios con mucho menos quita. Por eso los bancos italianos nunca hablan al igual de los fondos buitre a quienes se los mencionó como poseedores de un probable 17% del total de la deuda en default. Estos, sin ninguna duda, van a juicio para percibir 100% o acuerdo extrajudicial por una quita mínima. No pueden hablar porque incitarían a que se presenten muchos antes del 25 de febrero dado que cuanto menos queden, más rápido y seguro será ese acuerdo fuera de estrados. La falla técnica no averiguada por los diarios el fin de semana que llevaría la aceptación a 29% o cercana es que en realidad se están contabilizando de manera errónea los títulos que se van entregando en las ofertas recibidas. Por un lado está claro que la deuda total a reestructurar es de 81.800 millones de dólares. Sobre este número se calcula el porcentaje de adhesión con las ofertas recibidas. Pero en esos u$s 81.800 millones, los bonos Brady y los títulos en pesos están valuados de una manera diferente, y por un menor valor al que se lo hace cuando se informa las ofertas recibidas. Esto deriva en que haya una sobreestimación cercana a los tres puntos de lo que es del porcentaje de adhesión hasta ahora.

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
El primer recuento de adhesiones al canje realizado el martes pasado detonó el proyecto de ley que impide reabrir el proceso.

Porque si bien trascendió que las aceptaciones superaban 26%, en realidad con un cálculo adecuado el nivel de adhesión apenas se ubicaba en torno a 23%. Es decir, que se estaba sobreestimando en casi tres puntos el porcentaje de aceptación a la oferta de canje
.

¿De dónde surgió la diferencia? Más allá de suspicacias que genera el hecho, lo cierto es que el gobierno envió a la Consob (órgano de regulación italiano) el total de ofertas recibidas que fue de u$s 21.806 millones (monto que correspondía a títulos ya en default). «El dato es real y representa efectivamente 26,7% del total de deuda elegiblepara ingresar al canje, o sea los u$s 81.800 millones», reconoce Hernán Esteves, director de FyEconsult.

• Error

Pero la discrepancia nace de una comparación errónea entre diferentes valuaciones. Concretamente:

• Por un lado, los u$s 21.806 millones informados a la Consob incluyen la contabilización de los bonos Brady en default Par y Discount por el total del valor nominal. Pero los u$s 81.800 millones, que son la base de cálculo, los incluyen sin las garantías que les otorgó el plan Brady (que son bonos del Tesoro norteamericano). Por eso es que hay una sobreestimación:se considera en las ofertas un valor más alto de un título que en el total a reestructurar -sobre el cual se calcula el porcentaje- está contabilizado por un valor menor.

• Por otro lado, los bonos en pesos se encuentran valuados a 1 a 1 en los u$s 21.806 millones mientras que en los u$s 81.800 millones estarían valuados a otro tipo de cambio.

De modo que «las ofertas reales recibidas por Economía comparables con los u$s 81.800 millones ascienden entonces a u$s 18.062 millones, es decir que representan un porcentaje de adhesión del 22,1%»,
estima el economista. Cabe señalar que la mayor cantidad de bonos que entregaron los acreedores en esta fase corresponden a BONTES, LETES y BOCON, y por el lado de los Brady a Par y Descuento. El dato es importante porque lo que se sigue de cerca en este proceso es el porcentaje de adhesión más que el total de títulos entregados para ser canjeados. Incluso con una oferta que viene con un resultado incierto tres puntos no es una cifra menor dado que en realidad representarían 2.454 millones de dólares de sobreestimación.

Obviamente, para medir el resultado de la operación se tomará adecuadamente el porcentaje final. De hecho, la transacción está seguida de cerca por los organismos internacionales y, desde el punto de vista legal, el porcentaje a lograr tiene un valor especial
. Esto porque en definitiva determina la posibilidad de que el gobierno introduzca cambios en las condiciones de emisión de los viejos títulos si accede a una adhesión determinado por un porcentaje. Pero igualmente, que se esté informando de forma errónea en el medio del proceso no es un tema menor.

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