20 de diciembre 2001 - 00:00

Prevén que el default se producirá en enero

La calificadora de riesgo Standard & Poor's (S&P) vaticinó ayer que la Argentina caerá en default en enero.

La agencia consideró que el país registrará un «incumplimiento abierto» de sus pagos de deudas en enero, en medio del clima de pesimismo mundial sobre la solvencia de la Argentina.

Concretamente, el director ejecutivo de calificación de deuda soberana de S&P en Nueva York, John Chambers, admitió que «es probable que haya un incumplimiento abierto en la Argentina» durante el próximo mes.

El analista explicó que la definición de incumplimiento que utiliza S&P «no sólo incluye el abierto sino también la reestructuración forzada, ya que consideramos que el último canje de la Argentina fue eso».

Asimismo, Chambers expresó su preocupación «por los disturbios sociales en la Argentina» y estimó que la «actual agitación social va a complicar la capacidad de las autoridades para hacer frente a los graves problemas financieros» por los que atraviesa el país.

En el mismo sentido, ayer el asesor económico del gobierno estadounidense, Adam Lerrick, advirtió que, «como van las cosas, en la Argentina pronto tendrán 30%» de desocupación, y aseguró que «todas las medidas tomadas en el último mes destruyen trabajo».

El economista del Partido Republicano recomendó dos clases de planes «con urgencia»: uno de «estabilización y reactivación para que la economía vuelva a crecer, y otro de largo plazo con las opciones estratégicas que se plantea el país».

• Lamento

Lerrick se lamentó que en lugar de ello en la Argentina «estén enfrascados en un debate interminable entre dolarizar o flotar».

«Sea dolarizando, sea flotando, este país necesita la misma variación en el tipo de cambio: los precios y los salarios son demasiado altos en la Argentina», enfatizó el creador del ejercicio de simulación en el que un país deudor, «La República del Mañana», reestructuraba su deuda obteniendo una quita de 51% del capital con apoyo del FMI.

El asesor económico del presidente norteamericano George Bush desaconsejó ir hacia una dolarización de la economía, porque «la Argentina está en deflación y no le conviene». En tanto, consideró que «sería un error» pensar que si la Argentina dolariza va a obtener el apoyo de los Estados Unidos.

«Con un plan coherente, el país puede conseguir apoyo, pero muy módico. La plata grande está reservada para aliados estratégicos como Turquía o Pakistán», reveló.

Lerrick consideró además que «siempre es más fácil imponer restricciones que eliminarlas», en referencia a las limitaciones a las extracciones bancarias.

«El problema de las regulaciones es que, a partir de su imposición, la actividad más rentable es eludirlas. La gente deja de trabajar e invierte todo su tiempo en esquivar las prohibiciones», argumentó.

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