¿Qué hay tras artillería del BCRA?

Economía

«O encaramos con decisión el futuro o éste vendrá por nosotros» (Agustín Monteverde, Ambito Financiero, 4 de junio de 2008).

La autoridad monetaria lleva varios días empeñada en un duelo de artillería contra las vanguardias de un ataque contra el peso. ¿Cuáles son las probabilidades del Banco Central en esta batalla? ¿ Logrará vencer a los escépticos y desconfiados que piensan que el peso está irremediablemente condenado a sufrir una nueva depreciación o caerá derrotado por ellos?

Con un tipo de cambio multilateral (peso vs. dólar, euro y real) que con respecto a diciembre de 2001 se ha multiplicado por 4,3 y un nivel de precios que no ha llegado a multiplicarse por 3 con respecto al de ese mismo mes (aún purgado de las falsedades del INDEC y de las distorsiones que por la vía de retenciones y subsidios le ha introducido el gobierno nacional), bien puede pensarse que si se hicieran varias cosas muy rápido, muy bien y con gran seriedad, el nivel general de precios podría estabilizarse sin necesidad de una ulterior depreciación del peso. Los obuses y baterías que al mando de Martín Redrado disparan día tras día cientos de millones de dólares sobre los mercados con el objeto de «ablandar» a los que tirotean a la moneda nacional podrían indicar que éste es también el punto de vista de la autoridad monetaria.

Se sabe, sin embargo, que las batallas no se ganan tan sólo con salvas de artillería. Al «ablandamiento» que provocan éstas le deben seguir cargas de caballería y, finalmente, el avance de una infantería que ocupará y «aferrará» el territorio enemigo. ¿Quiénes son la caballería y la infantería en la actual batalla contra las expectativas de inflación y devaluación? ¿Responden ellas también al presidente del Banco Central? ¿Estarán prestas a atacar tras los obuses que dispara Redrado? No se trata de preguntas irrelevantes, ya que la munición (las reservas del Banco Central) que se está gastando no será «rentable» si aquellas otras dos armas no fueran empeñadas a fondo.

El éxito de la caballería en esta batalla se medirá de acuerdo con cuánto logre revertir el inaudito crecimiento del gasto público y el de la infantería consistirá en volver a generar confianza y credibilidad. Es claro que ninguna de estas dos «armas» o «unidades de combate» forman parte del arsenal del presidente del Banco Central.-Formalmente, sus cuarteles- y altos mandos están en Balcarce 50 y a la poca certeza que existe sobre si se empeñarán o no seriamente en combate se le agrega la incertidumbre sobre dónde está su mando efectivo, si en Balcarce 50 o en una oficina de Puerto Madero.

  • Objetivo

    ¿Qué busca Redrado con sus salvas? Entregando dólares y bajando su precio de $ 3,20 a $ 3,10 busca «secar» la plaza de pesos, hacer impactos directos a la vanguardia «enemiga» que compró a $ 3,20 e introducir desmoralización y confusión en la retaguardia. Desmoralización por ver a la vanguardia machucada y confusión al hacerse la pregunta de si conviene comprar a $ 3,10, aunque parezca barato, cuando dentro de algunos días puede estar a $ 3,00 o menos.

    La visión de los camaradas de la vanguardia heridos y machucados puede haber desmoralizado a parte de la retaguardia. Pero no a toda. En los cuarteles «enemigos» se sabe que la artillería de Redrado tiene abundante munición, pero, también, que no es infinita y que más de una vez el Banco Central cesó el fuego mucho antes de que sus reservas se agotaran. Pero más que nada, desde la retaguardia de quienes atacan al peso no se ven unidades gubernamentales de caballería ni de infantería avanzando tras los bombazos de Redrado. Lo que menos parece que se estuviera haciendo, ya en Balcarce 50, ya en Puerto Madero, es aprestar a los jefes del gasto público para atacar a la inflación. Por el contrario, parece más bien que se los estimulara en una competencia a ver quién engorda más rápido. Y en cuanto a la confianza y credibilidad necesarias para lanzar un ataque demoledor contra la inflación, ni en Balcarce 50 ni en Puerto Madero parecen creer que estas armas deban ser sacadas de la esfera de autoridad de jefes formados en la escuelas de D'Elía, Moreno y Moyano.

    No hay duda que la artillería de Redrado podrá mantener al enemigo (del peso) aferrado en sus posiciones e imposibilitado de efectuar avances. Si el Banco Central está decidido a empeñar muchas reservas podrá mantener el «statu quo» por varios meses. Pero sin caballería (un congelamiento brutal del gasto público nominal) ni infantería (un esfuerzo impensado por recuperar la confianza) tarde o temprano los cañones de Reconquista 266 se llamarán a silencio y la moneda nacional habrá perdido una batalla más de su triste historia.
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