1 de agosto 2003 - 00:00

Qué impacto provoca el plan jefes en índice

Qué impacto provoca el plan jefes en índice
Los planes de empleo cumplieron su objetivo: a mayo pasado se logró reducir 5,8 puntos la desocupación sólo por estos beneficios. Para tener una idea: si el gobierno no hubiera recurrido a esos programas, en lugar de 2.202.000 desocupados como se registraron habría algo más de 3.080.000.

Pero en el fondo, esos subsidios están encubriendo problemas laborales que, a pesar de la caída en la desocupación, aún persisten. En definitiva, una persona que esté incluida dentro de un plan de empleo, es en rigor de verdad, un desempleado. Aunque estadísticamente se mida lo contrario.

Si a la cifra difundida por el INDEC se le quitan los considerados ocupados en planes de empleo, la desocupación salta de 15,6% a 21,4% en mayo.
Ese salto podría ser mayor si se tiene en cuenta otro efecto que generan los planes: el INDEC identificó en mayo 800 mil ocupados en programas de empleo. Sin embargo, el total de planes otorgados más que duplica esa cifra. Entonces, lo que termina pasando es que muchos de esos programas ocultan una cantidad importante de trabajadores activos que reciben el subsidio y no trabajan ni buscan trabajo, por lo cual son población inactiva (población no económicamente activa) y entonces se ignoran a la hora de calcular el desempleo. Ahora, si esa gente que recibe el subsidio no lo recibiera, probablemente estaría buscando trabajo; eso haría aumentar la PEA, sería mayor el número de desocupados y también el índice de desempleo. La importancia que adquirieron esos planes (5,8% de la PEA trabaja en ellos), explica que la oferta laboral entre octubre de 2002 y mayo de 2003 haya crecido muy poco dado que estos programas desalientan la búsqueda de trabajo en muchos de sus beneficiarios.

• Planes

Desde mayo del año pasado, la cantidad de desocupados cayó en 763 mil. Pero 72,5% de esa caída (unos 553 mil) se consiguió a través de los planes de empleo implementados por el gobierno. Entre octubre pasado y mayo de este año, el impacto de los planes fue menor, ya que, de los 307 mil desempleados menos que se reportaron, sólo 24% se consiguió por efecto de los planes. Hay que reconocer acá que desde octubre sí ha habido generación de empleo genuino.

Sin embargo, si bien el gobierno logró mostrar una reducción fuerte del desempleo a través de esos subsidios, no pudo borrar la pobreza que siguió creciendo cuando se la compara con mayo del año pasado.
Los planes sirvieron, de todos modos, para evitar que la pobreza fuera mayor: si éstos se excluyen, la pobreza, en lugar de 54,7% como se relevó en mayo, ascendería a 55,3%, en tanto la indigencia sería de 29,7% y no de 26,3%. Así, habría a mayo pasado 10.214.721 indigentes y 19.019.329 pobres, en lugar de los 9.045.359 y 18.812.971.

En realidad, al haber tantos beneficiarios de planes de empleo, la cifra más relevante es lo que está pasando con la pobreza.

Porque, si bien el desempleo puede bajar, de muy poco sirve si esa persona que ahora pasó a ser ocupada lo que recibe no le alcanza para lo más básico que es la alimentación del hogar.


Además, hay que considerar que para medir la desocupación, el INDEC lo hace a través de encuestas donde se pregunta si la persona trabajó al menos una hora la semana anterior. Si se responde afirmativamente, esa persona pasa a ser un ocupado, con lo cual, además de saber la cifra de desempleo, es tan importante conocer las condiciones en que trabajan los ocupados y la calidad del empleo. De hecho, desde varias provincias ya se ha advertido que se creó más empleo, pero en condiciones más precarias, lo que en cierta forma es consistente con los planes de empleo.

Igualmente, no es la Argentina el único país en que se dan subsidios al desempleo. Planes similares se encuentran en países desarrollados como Suecia, donde mensualmente se difunden ambas mediciones de desempleo pero, eso sí, los subsidios suelen servir no sólo para que esa persona se convierta en ocupada, sino además para que pueda adquirir una canasta de consumo básica, algo que el Estado argentino no está en condiciones de hacer.

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