¿Quién fue el culpable?
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Empresarios del norte revelan, en privado, el nombre de un consignatario muy conocido en el sector, quien reconoce comprar hacienda en Paraguay. Pero ése no sería el único caso que se comenta. Ya en el caso del foco aparecido en 2001, su nombre estaba vinculado a animales que llegaban al país e ingresaban por Chaco, Formosa y Corrientes hasta desparramarse por todo el país, al amparo de precios que en el país vecino se encontraban, igual que hoy, a valores mucho más bajos en dólares (dicen, u$s 0,30 por kilo vivo contra u$s 0,80 en Liniers).
Hablan de animales con las orejas cortadas (como se ven en Paraguay) y de señales y marcas borradas en la hacienda. Naturalmente es importante saber si la vacuna estaba bien aplicada, si se cortó la cadena de frío y cubrir todas las fisuras del sistema sanitario, pero el eje central del problema es que el virus llegó a la Argentina y se deberá explicar cómo sucedió. Las sospechas coincidían en apuntar a ese consignatario, además con estrechos contactos en el pasado con dirigentes de la UCR.




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