REACTIVACIÓN EN EEUU (9/11/2001)
El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien se lo denomina Gordon Gekko, por el personaje que interpretara Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es la reactivación de los Estados Unidos y los esfuerzos de Alan Greenspan para lograrla.
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Gordon Gekko: De medio punto. Todos ellos. Aunque no es lo mismo bajar de 4,50% a 4%, como en Inglaterra, que recortar medio punto y dejar las tasas cortas en 2%, como hizo la Fed en los Estados Unidos. Si uno toma una adecuada perspectiva, nadie está jugando más fuerte que Greenspan en esta coyuntura.
P.: Por comenzar es el que está más cerca de cero.
G.G.: No es sólo eso. Piense que ya acumula un recorte, desde el 3 de enero, de 4 puntos y medio de tasas. Un punto y medio aplicado después del 11 de setiembre. Pero, además, es el único que lanza un mensaje tajante: en el mismo momento que baja las tasas medio punto, nos dice con claridad que hay más reducciones en carpeta.
P.: ¿Cuándo es la próxima reunión?
G.G.: En diciembre. Es el último encuentro del comité de política monetaria del año.
P.: ¿Otro medio punto en puerta?
G.G.: Dependerá de los números que vea la Fed. De que tan afectada luzca la economía para ese entonces. Pero hay un propósito claro detrás de estos mensajes y no debiera ser la Fed quien luego lo traicione. Así que la promesa de, por lo menos, una rebaja de un cuarto de punto ya está en la mesa. Y no será sencillo retirarla sin arriesgarse a disparar un resbalón inoportuno en Wall Street.
P.: Situación que Greenspan no parece inclinado a alentar...
G.G.: Más bien, ha dado sobradas muestras de todo lo contrario.
P.: La Fed precisa alentar a los mercados ¿O me equivoco?
G.G.: No. No creo que se equivoque. Es así.
P.: Sobre todo después del 11 de setiembre.
G.G.: Si usted quiere sustentar la idea de una recuperación económica rápida, su mejor argumento es el repunte de la Bolsa. Tan sencillo como eso. La Bolsa anticipa. Y su performance modela un mundo en las antípodas del que nos presentan los indicadores económicos de todos los días. Una baja de medio punto o de un cuarto de punto no va a cambiar una decisión de inversión real. Pero si la Bolsa desafía con su comportamiento a la lógica inexorable de una recesión que salta a la vista, más de un decisor, más de un directorio, van a pensar si no se están perdiendo algo, si no están reaccionando demasiado aturdidos por las flaquezas del corto plazo. Y ello sí puede influir sus pasos y los de las compañías que manejan.
P.: La Bolsa también predijo una nueva economía que jamás ocurrió...
G.G.: De acuerdo. La Bolsa no da garantías. Cambia de opinión sin preaviso. Pero aun en ese caso, la Bolsa cambió de postura mucho antes que los directorios... Conviene siempre prestarle atención. Aunque no quiera casarse siempre con sus predicciones.
P.: ¿Cuánta munición le resta a la Fed?
G.G.: Un punto. La mitad de los dos puntos que tiene a mano. Podrá gastarlos ambos si quiere, y si tiene necesidad lo hará, pero cuando consuma un punto adicional, la pólvora del restante presumiblemente estará mojada.
P.: Si la recuperación se retrasa, no digamos si no se produce, pero si se hace esperar, nos vamos a ver en serios problemas. Será la primera vez desde que Greenspan asumiera en 1987 que se queda sin munición en el cargador.
G.G.: Entre tener problemas hoy y tenerlos más adelante, la decisión es evitarlos hoy. Es una decisión tomada. Greenspan no va a titubear en concentrar su poder de fuego. Sabe que queda luego la política fiscal para cubrirle las espaldas. Tiene un ejemplo potente a mano: la decisión de eliminar la colocación de bonos del Tesoro a 30 años. Provocó en un par de días una baja de medio punto en las tasas largas, algo que Greenspan no pudo conseguir machacando todo el año con sus recortes en fed funds. Si el secretario del Tesoro O'Neill tuviera el ascendiente de Rubin, su antecesor, la gente preguntaría por lo que piensa O'Neill y no tanto por Greenspan.
P.: La baja de impuestos ya está en marcha. Me refiero al corazón de la política fiscal planeada antes del 11 de setiembre. ¿Su aplicación surte algún efecto?
G.G.: La economía se contrajo 0,4% en el tercer trimestre pero el ingreso personal disponible voló. Trepó más de 12%. Ya en el segundo trimestre, con un nivel estancado de actividad, el ingreso personal había repuntado 3,8 por ciento.
P.: ¿Es el efecto de la devolución de impuestos?
G.G.: Mire, de octubre a octubre, la tasa de desempleo se incrementó en un punto y medio, a 5,4%. Hay 2.200.000 desempleados más que un año atrás. El mercado laboral está destruyendo ingresos con rapidez. La baja de impuestos, más por azar que por sapiencia, se produce entonces en el momento justo.
P.: Sin que pueda impedir, sin embargo, una caída en el consumo.
G.G.: El consumo se ha desacelerado, sí, pero sigue creciendo. Pensar que el consumidor pueda ser inmune a las circunstancias sería una desubicación. Pero la baja de impuestos le ha permitido seguir gastando y a la par reforzar, de manera sensible, su capacidad de ahorro personal. En un contexto de economía en declinación y con un consumidor fuertemente endeudado, esto es música.
P.: La tasa de ahorro personal era cercana a cero.
G.G.: Dependiendo de las metodologías usadas para su estimación, en algún momento fue negativa. Pero después se cambiaron las definiciones; recuerdo que se tomaron pagos del gobierno a fondos de jubilación de sus empleados como un componente del ingreso personal de manera de mostrar un guarismo positivo. Con una metodología uniforme, la tasa de ahorro que era 0,8% un año atrás, ahora subió a 3,8%. O sea que la baja de impuestos ha dotado al consumidor de un colchón de poder de compra.




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