La cadena de electrodomésticos Ribeiro anunció ayer en una nota a la CNV que presentó un pedido de convocatoria de acreedores para tratar de ordenar su pasivo, que sólo por cheques rechazados suma $4.900 millones, según datos del Banco Central.
Ribeiro pidió la convocatoria de acreedores
La cadena de electrodomésticos tiene sólo un local abierto en Mataderos.
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Impacto. La crisis de Ribeiro se inició en 2018, tras la devaluación.
Ribeiro, fundada hace 110 años y conducida por la tercera generación de la familia, llegó a tener 83 sucursales y 2.000 empleados, pero en la actualidad sólo tiene un local abierto en Mataderos, y menos de la mitad de los empleados.
El sociólogo Manuel Ribeiro, dueño de esta cadena fundada en San Luis, anunció que “la decisión no fue fácil, para una empresa familiar con más de 110 años de existencia, que junto al país superó innumerables crisis económicas y financieras”.
Actualmente el personal de administración cobra los sueldos en cuotas y el de los locales hace tres semanas que no recibe salarios, y le adeudan tres meses, aguinaldo y actualización de sueldos.
La crisis de la empresa comenzó en 2018 con la devaluación y la caída del consumo, y se agravó en 2019, cuando pidió el Procedimiento Preventivo de Crisis, cerró locales y despidió trabajadores, y comenzó a buscar un socio que capitalizara su actividad.
El propio Ribeiro escribió una carta contando el paso a paso, que obligó a la empresa a pedir la medida y señaló que “la decisión no fue fácil para una empresa familiar con más de 110 años de existencia, que junto al país superó innumerables crisis económicas y financieras”. En la carta que relata los pormenores de la crisis, el empresario adjudicó la caída a la devaluación de 2018 y las altas tasas de interés de inflación “en contraposición a la baja en el poder adquisitivo de nuestro cliente promedio, que afectaron de manera ostensible la venta, y por ende la situación económica y financiera de la compañía”.
Estimó Ribeiro que “la convocatoria nos permitiría la posibilidad de seguir vivos como compañía para intentar la recuperación, y así poder intentar volver a la normalidad”.
Hace pocos días la compañía cerró las dos sucursales que quedaban en Posadas y la más histórica de Almagro, donde tienen las oficinas centrales.
Ribeiro se suma a las dificultades exhibidas por otra cadena líder de mercado, Garbarino, cuyos 3.800 empleados hace tres meses que no cobran el sueldo. Mañana habrá una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo para tratar de resolver el conflicto.



