12 de marzo 2002 - 00:00

Riesgoso: se emiten ya 34.280 pesos por minuto

En voz baja, sin estridencias, el gobierno aumentó el circulante de pesos desde el abandono de la convertibilidad en 2.715 millones: a un ritmo de 34.280 pesos por minuto. Por eso, la circulación monetaria hasta la semana pasada trepó a un inédito nivel de 13.335 millones, y la base monetaria (es decir, el circulante más las cuentas corrientes de los bancos en el Banco Central) saltó a un récord de 21.974 millones de pesos, 9.926 millones más que cuando se quebró la convertibilidad.

El salto de la cantidad de pesos con la que convive la economía argentina ocurrió pese a que el Banco Central estuvo aspirando montañas de moneda local por las ventas de más de 500 millones de dólares, procurando saciar la sed de dinero estable de los argentinos ¿Cuánto es lo que retiró? El dato es guardado en algún cajón bajo siete llaves. Lo que sí sabe es que, desde el abandono de la convertibilidad, las reservas retrocedieron 952 millones de dólares: una cifra que refleja sólo la caída de reservas, pero no el flujo de ingresos de divisas por el comercio exterior (robustecido por una dramática caída de las importaciones). Es decir que la inyección de pesos sin respaldo fue todavía mayor que la que surge a simple vista.

El salto del circulante se aceleró durante la semana pasada, precisamente cuando trascendió que el titular del Banco Central, Mario Blejer, habría amenazado con su renuncia si lo obligaban a llevar a la híper a la Argentina con una aceleración de la emisión. De todos modos, en sólo una semana (al miércoles, según el último dato disponible) el Central inyectó 539 millones de pesos nuevos, y la circulación monetaria trepó 4,21%. El acelerado crecimiento de la cantidad de pesos inyectados en la economía (es decir los 9.926 millones nuevos que engrosaron la base monetaria) se explica sólo parcialmente por las renovadas asistencias otorgadas por el Banco Central al sistema financiero.

Desde el fin de la convertibilidad, el incremento de recursos monetarios destinados a los bancos sumó 4.552 millones:
•2.490 millones en nuevos pases, que treparon a 7.577 millones de pesos.
•2.062 millones en mayores redescuentos, que totalizaron el lunes pasado
•5.991 millones. El resto sirvió para financiar al gobierno.

El número preciso no se sabe por ahora, porque todavía falta conocer el dato de cuántos pesos se contrajeron por el lado del sector externo.

El dato preocupa al gobierno, al punto que la semana pasada en el equipo económico se habló de sugerirle a Mario Blejer que modifique sus informes monetarios habituales sobre circulación monetaria y reservas, tal como ya se hizo con otras cifras del Banco Central y de Economía que pasaron al oscurantismo. Por eso, nadie sabe hasta cuándo la información seguirá siendo pública.

De cualquier forma, por ahora, la aceleración en la emisión no impactó plenamente sobre los valores de los dólares y de los bienes. Los economistas serios, que monitorean las variables monetarias, coinciden en plantear dos razones que explican el porqué, pese a todo, hay demanda de pesos que absorbe la emisión monetaria, sin que impacte de lleno en los precios. Una: el efecto devastador que tuvo (y tiene) el «corralito» sobre la disponibilidad de los agregados monetarios. La segunda: un rápido crecimiento de la economía informal, que necesita manejarse con dinero efectivo para evitar los impuestos que gravan las transacciones financieras en vigencia y los que, eventualmente, están por venir. Por eso, está claro que el equipo económico emite más aceleradamente que cualquier economía del planeta (al miércoles, a un ritmo de 4,21% semanal) pese a lo cual, debe afrontar por ahora sólo un ligero desequilibrio monetario que se traslada a la demanda del dólar.

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