Se convirtió la firma de Taiwán en la principal accionista del fabricante alemán de electrónica de consumo. Grundig desde hace tiempo buscaba un socio para su rescate financiero. Ambas empresas han declinado facilitar el porcentaje adquirido o el precio de la operación. El principal accionista de la compañía germana era hasta el momento el empresario Anton Kathrein, con 89% del capital.
La firma tecnológica taiwanesa Sampo se convirtió hoy en el principal accionista del fabricante alemán de electrónica de consumo Grundig, una operación destinada a evitar la quiebra de esta última.
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Grundig y Sampo anunciaron hoy la firma en Múnich del contrato de compra por el que la taiwanesa adquiere una participación mayoritaria en la firma alemana, que desde hace tiempo buscaba un socio para su rescate financiero.
Ambas empresas han declinado facilitar el porcentaje adquirido o el precio de la operación.
Grundig adelantó la pasada semana que había encontrado un inversor dispuesto a comprar una participación mayoritaria de su capital.
El principal accionista de la compañía germana era hasta el momento el empresario bávaro Anton Kathrein, con un 89 por ciento del capital y una opción de compra sobre el resto, que estaba en manos de los bancos.
Grundig finalizará el año con un volumen de negocios de alrededor de 1.200 millones de euros (1.244 millones de dólares), si bien sus pérdidas ascenderán previsiblemente a 75 millones de euros (77,7 millones de dólares).
La supervivencia de la empresa dependía desde hace meses de los bancos acreedores, que en varias ocasiones prolongaron las líneas de crédito.
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