Se acabó la tregua entre petroleras y el gobierno
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La tregua de precios se quebró porque estaba condicionada a que el precio internacional del petróleo no superara los 30 dólares y a que se mantuviera el tipo de cambio. Aunque este último está en baja, la cotización internacional del crudo se encuentra en su nivel más alto de los últimos dos años y amenaza seguir ascendiendo, a menos que la OPEP tome una actitud intervencionista.
El viernes el precio de la variedad West Texas Intermediate, que se usa de referencia para las transacciones en la Argentina, cerró a 32,72 dólares por barril en Nueva York. Mientras el crudo llegaba a su séptima jornada de suba consecutiva, el secretario de Energía, Enrique Devoto, se reunió con las productoras y las refinadoras de petróleo para lograr que el impacto del precio internacional no se traslade al mercado local e impacte sobre los consumidores y el índice de inflación.
No tuvo éxito. Esso y Shell llegaron al encuentro con la decisión tomada de aplicar los aumentos porque según afirmaron sus representantes, «ya estábamos vendiendo a pérdida con el precio a 27 dólares, y si se vende a pérdida, cuanto más se vende, más se pierde».
En la reunión, Repsol YPF y Petrobrás habrían manifestado, según relató Devoto, su intención de mantener los precios sin variantes. Sin embargo, la situación cambió radicalmente luego de que Esso y Shell igualmente aplicaron los aumentos, y que la empresa brasileña ajustó 10% promedio los valores de los combustibles en su propio país.
Todo indica que como ocurrió en anteriores oportunidades, Repsol va a seguir el camino de sus competidoras. Esto es así porque los consumidores son altamente sensibles en la actualidad a las diferencias de precios. «Nosotros ya tenemos en algunos productos, 50% del mercado, y no podemos aumentarla», explicó recientemente un representante de Repsol.
Dicho de otra forma, aun para la empresa española que refina su propio petróleo, no resulta negocio ganar más mercado con precios más bajos, porque siempre puede obtener mejores precios exportando y porque llegar a una porción superior de 50% en el mercado, la dejaría en un lugar muy expuesto ante los consumidores y ante el gobierno.
•Retraso
Fuentes de Shell dijeron ayer al anunciar los nuevos valores de los combustibles, que «los precios de los productos ya estaban retrasados antes de la suba de las últimas semanas en el mercado internacional, y que «ahora con los ajustes aplicados se ponen a un nivel de 28 dólares por barril».
Esto significa que si no logran un acuerdo con las productoras y el precio interno del crudo se sigue alineando con el internacional menos el descuento de 10% (porque se les reconoce la mitad de 20% que pagan las productoras por retenciones cuando exportan), los combustibles seguirán subiendo en las próximas semanas.
Aun confiando en que las empresas llegarán hoy a un acuerdo privado, consultado sobre las medidas que podría tomar el gobierno en caso de que esa posibilidad fracase, Devoto dijo que «si el precio internacional se dispara a niveles insostenibles, como los 40 dólares que predicen algunas empresas, habría que apelar a precios máximos para los combustibles, a retenciones móviles, o a aplicar 100% de retención sobre lo que exceda el valor de 30 dólares por barril».
El funcionario descartó por el momento la posibilidad de compensar a las productoras con una baja proporcional en la retención por el crudo que venden en el mercado interno. Pero de algún modo sabe que el acuerdo entre las partes privadas sólo es posible por un breve plazo. «El problema -dijo-es cuánto tiempo necesitan para compensar lo que venden a menor precio, porque si hay guerra en Irak no se sabe cuánto durará el problema, a menos que Arabia Saudita pueda salir a cubrir el faltante de petróleo de Venezuela que hay ahora, y más tarde el crudo iraquí que no llegará al mercado en caso de conflicto bélico.»




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