12 de abril 2004 - 00:00

Se alivia la crisis de energía pero volvería en el invierno

Por ahora, se atenúa parcialmente la crisis energética que será inevitable en el invierno. Bajó la temperatura y disminuirá la demanda eléctrica en las próximas semanas. Un funcionario de la Cancillería negoció ayer en Bolivia con el líder Evo Morales para que no trabe el acuerdo entre Néstor Kirchner y Carlos Mesa para importar gas de ese país. Aseguran que el fueloil comprado a Venezuela vendrá de Brasil, de modo que el combustible tendrá la calidad que requieren usinas locales.

Julio De Vido
Julio De Vido
La baja en la temperatura y las tratativas realizadas este fin de semana por un enviado del gobierno argentino con el dirigente boliviano Evo Morales, para que éste no trabe el acuerdo entre Néstor Kirchner y el presidente Carlos Mesa, para importar gas de Bolivia, son noticias positivas en el contexto de la crisis energética que se producirá en el invierno y las presiones que ejercen desde ya los sectores económicos, en particular la industria, por esa situación.

Tras el feriado de Semana Santa, la baja en la temperatura asegura que hoy el sistema eléctrico podrá responder a la demanda porque disminuirá el consumo de los equipos de aire acondicionado en empresas y hogares.

Aun cuando la sequía obligó prácticamente a sacar de servicio a la central hidroeléctrica de Salto Grande, la mayor oferta de gas para las generadoras térmicas y el mantenimiento en servicio de la central nuclear de Embalse garantizan el abastecimiento eléctrico de las próximas semanas.

Además, el relativo alivio permitió que la Argentina esté devolviendo a Brasil desde la se-mana pasada la energía enviada por ese país entre el martes 30 de marzo y el viernes 2 de abril. Asimismo, se reanudará parcialmente la exportación eléctrica a Uruguay (129 megavatios frente a un total contratado de 300 megavatios).

• Expectativa

Ahora, el gobierno tiene la expectativa de que empiece la temporada de lluvias sobre los ríos Uruguay y Paraná para que se recuperen los aportes hidroeléctricos. En este momento, Salto Grande no genera, Yacyretá produce la mitad de la energía que corresponde a su capacidad, y las centrales del Comahue la tercera parte.

No obstante, fuentes oficiales admiten que el panorama puede complicarse en invierno y coin-ciden con la Unión Industrial y con empresas energéticas en que debería aplicarse desde ya un plan de ahorro de gas y electricidad.

El problema es que sigue habiendo fuerte incertidumbre sobre la evolución de la demanda de gas en el invierno. La estimación preliminar es que faltará capacidad de transporte para unos 14 millones de metros cúbicos diarios, por las limitaciones en los gasoductos troncales.

Según los expertos que siguen la crisis, cuanto más continúe aumentando la demanda de gas, por el crecimiento industrial y eventualmente porque haya varios días seguidos de temperaturas muy frías, más se advertirá el faltante del fluido, y habrá mayor necesidad de gene-rar electricidad con combustible líquido.

El acuerdo alcanzado por el ministro de Planificación,
Julio De Vido, con el gobierno de Venezuela, la semana pasada, asegura la cantidad de fueloil que se necesitaría en el caso más extremo de que falte gas para generar electricidad por más de 90 días. Durante el fin de semana, las empresas gene-radoras recibieron el mensaje oficial de que el fueloil que se importará cumplirá las estipulaciones técnicas que marca el ente regulador eléctrico. Esto sería posible porque Venezuela venderá el fuel, pero no será de esa procedencia el que llegue a la Argentina, estimándose que el proveedor será finalmente Petrobras Brasil.

Sin embargo, aun cuando el fueloil sea de buena calidad, ese producto sólo puede reemplazar al gas natural en las turbinas a vapor de las centrales Puerto y Costanera y en las usinas de Bahía Blanca y San Nicolás. Una parte del parque térmico sólo genera con gas -casos Genelba y Central Térmica Güemes-y en algunos de los ciclos combinados instalados en la década del '90, como en Puerto y Costanera, el gas sólo puede reemplazarse por gasoil.

A esta limitación se suma un serio problema de logística para almacenar el gas venezolano y permitir la generación continua de las centrales mencionadas.
Un barco de 30.000 toneladas de fueloil permite producir 1.000 megavatios de electricidad por unos 7 días, pero el combustible debe entrar en barcazas de 1.000 a 2.000 toneladas a las instalaciones que tienen sobre el río Puerto y Costa-nera.

Las centrales no tendrían, además, lugar para «stockear» gran cantidad de fueloil, porque, como había gas en los últimos años, muchos depósitos están hoy fuera de condiciones para el almacenamiento.

Frente a la posibilidad cierta de que en el invierno haya que recurrir al racionamiento de la demanda eléctrica, la industria está pidiendo que se ahorre energía desde ahora. Por el contrario, dentro del gobierno, por lo menos por el momento, predomina el criterio del ministro de Planificación,
Julio De Vido, quien seguiría el asesoramiento técnico del subsecretario de Combustibles, Cristián Folgar.

Este funcionario dijo en declaraciones radiales durante el fin de semana que la Argentina no necesita ahorrar y que el «esfuerzo» que deberá hacer la industria pasará por los aumentos en las tarifas de gas y electricidad.

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