21 de noviembre 2003 - 00:00

Se firmó ALCA acotado en la cumbre de Miami

Los 34 países del ALCA anunciaron ayer haber alcanzado un acuerdo en Miami y pusieron fin a la cumbre un día antes de lo previsto. Los ministros lograron en el primer día de reuniones un acuerdo para crear un ALCA «realista». La Argentina pudo, además, preservar las negociaciones paralelas y directas con EE.UU. para la apertura comercial sobre productos específicos, de acuerdo con una agenda de trabajo prevista para el año próximo. En Buenos Aires, manifestantes de izquierda provocaron serios incidentes en una protesta contra el ALCA. También hubo manfiestaciones en Miami.

Miami (enviado especial) - El gobierno argentino encontró la clave para definir el futuro de su relación comercial con Estados Unidos, sin alterar su relación con Brasil como miembro del Mercosur. Acompañará a Luiz Inácio Lula Da Silva en la firma de un acuerdo dentro del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) «light» (o mini-ALCA) que sólo incluya algunos capítulos puntuales y no avance en un área de libre comercio global que incorpore todos los rubros y bienes de los 32 países que participan directamente de las discusiones. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores continuará con los acuerdos de apertura de mercados bilaterales bajo la fórmula «país por país, producto por producto».

Esta posición dual, negociada desde la Secretaría de Relaciones Exteriores de Martín Redrado, que fue ya acordada entre este funcionario y el representante comercial del gobierno de George W. Bush, Robert Zoellick (quien ayer calificó la cumbre de Miami como un hecho tan significativo como la caída del Muro de Berlín), permitiría a los ojos del gobierno argentino mantener durante todo 2004 los dos procesos de integración económica más importantes que tiene actualmente la Argentina en marcha: el Mercosur y la apertura de mercados como Estados Unidos y México. Según la visión de los argentinos, con esta estrategia, habría más para ganar (medido en aumento de exportaciones) que optando sin más por la firma de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, lo que, por otra parte, no se podría hacer si se pretende continuar como socio de Mercosur.

Esta doble posición negocia-dora fue consensuada el miércoles a la noche luego de un encuentro que Redrado y Zoellick mantuvieron por la tarde en una recepción que el norteamericano dio en una residencia de Biscaya a los visitantes. Allí, el argentino, en su primera reunión cara a cara con Zoellick desde que comenzaron las negociaciones en esta ciudad el martes pasado, habló sobre la estrategia argentina. Redrado aseguró que la posición de acompañar a Brasil y al resto del Mercosur, en la propuesta de un ALCA «a la carta» o donde cada país o bloque propone sus propios sectores y productos a comerciar sin aranceles dentro del continente, no significa cerrar el proceso de apertura bilateral. Zoellick y Redrado acordaron en ese encuentro que lo mejor para la relación comercial de los dos países es continuar con el cronograma que la Argentina y Estados Unidos establecieron desde marzo de 2002 y que habla de la apertura de producto por producto y que ya lleva más de 100 rubros liberados para el comercio bilateral. En este sentido, aseguran en el Ministerio de Relaciones Exteriores, las exportaciones de la Argentina hacia Estados Unidos crecieron en 600 millones de dólares el año pasado y llegarán a los 1.000 millones de dólares más este año. Se habla de que, con esta estrategia, a fines de 2004 se podría estar hablando de un nivel de exportaciones hacia Estados Unidos de más de 4.500 millones de dólares. En concreto, en el primer trimestre de 2004 los dos países se sentarán a negociar la situación de un listado de productos entre los que se encuentran los lácteos (incluyendo los quesos), carnes en general, tomates, pastas, cítricos (especialmente, limones), químicos y petroquímicos. A cambio, la Argentina está ya discutiendo y a punto de avanzar en reglamentaciones de garantías de propiedad intelectual.

Para la Argentina, este ritmo de apertura y de incremento de las exportaciones le daría más resultados al comercio bilateral que el comienzo de negociaciones de libre comercio universales e incluyendo todos los rubros, proceso que en la visión oficial no terminaría en menos de tres años de discusiones.
Se menciona incluso que el acuerdo que Colombia y Perú firmaron en esta ciudad el martes pasado recién tendría resultados visibles a fines de 2006.

• Extensión


Por otro lado, la posición de acompañar a Brasil como miembro del Mercosur habla también del mantenimiento de compromisos estratégicos y políticos que la Argentina quiere mantener. No es nuevo que Néstor Kirchner tiene una especial relación con ciertos sectores de la Unión Industrial Argentina (UIA), que no ven con buenos ojos la apertura unilateral de las fronteras comerciales de la Argentina. Incluso se escuchan permanentemente quejas por la relación comercial que tiene la Argentina con Brasil y los efectos de sus importaciones sobre la industria local, sobre todo desde los textiles, juguetes y ciertos alimentos. Las quejas, imaginan políticamente desde el gobierno, se multiplicarían si, además de los productos brasileños, comienzan a ingresar los de toda América, incluyendo los norteamericanos, sin aranceles.

Hay otro capítulo industrial específico que tiene en cuenta el gobierno argentino. Si hubiera una apertura general arancelaria en el sector automotor de todo el continente, en el largo plazo podrían desaparecer las terminales argentinas. El primer mercado que perdería la Argentina en este sector sería el brasileño, el principal destino de la producción automotriz nacional.

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