26 de octubre 2001 - 00:00

Se percibe cada día más próxima la dolarización

En un rapto de sensatez, los diputados radicales impidieron y desalentaron definitivamente, en esa Cámara al menos, un proyecto de ley para derogarle al Poder Ejecutivo los poderes extraordinarios para resolver en determinadas cuestiones económicas, fundamentalmente impuestos. La propuesta, insistida dos veces por el justicialismo, era contraria al interés del país. Hubiera agravado la crisis y sólo es comprensible en el PJ -aunque con egoísmo- en no favorecer una eventual salida, aunque lejana, del mal momento actual que podría robustecer al gobierno y jugar en contra del triunfo que el peronismo espera para el año 2003.

No obstante la sensatez de los radicales, los empresarios más importantes del país, en una reunión mantenida ayer, pensaban que es necesario apurar la dolarización, que se trata de que no ejecute Cavallo, precisamente porque hoy se la observa como lo mejor, dentro de lo malo, para intentar una reactivación. Además quieren que se resuelvan las medidas en trámite -entre las que podría estar la dolarización- para evitar que vuelvan a deteriorarse los mercados de títulos y el riesgo-país, que mantenían una saludable recuperación; ahora acumulan cuatro días seguidos en negativo.

Como se sabe, la dolarización no requiere ningún anuncio espectacular. Bastaría con que el gobierno admita que se pueden pagar sueldos e impuestos con dólares como hoy ocurre con contratos, alquileres, ventas y otras operatorias. Habría que agregar la dolarización del sistema financiero, o sea que pasen los depósitos en pesos a dólares. Un 70% de los depósitos ya está en la divisa norteamericana y sólo faltaría hacerlo con 30% restante en pesos.

Desde antes de anoche circula la versión de que simultáneamente con dolarizar el gobierno podría devaluar el peso en 20%, que significa reconocer un dólar por cada 1,20 peso. También podría disponerse para sólo 10% y aplicar otra quita de 10% a deudores en dólares que perciben ingresos en pesos. Esto -aunque sin duda será resistido por los acreedores- haría más benigna la dolarización.

Entre los males del país, dolarizar es la solución menos dolorosa, cualquiera sea la forma en que se la disponga. Las negativas oficiales en el sentido de que «no habrá devaluación ni dolarización» se entenderían como que no habría «dolarización total al estilo de lo que aplicó Ecuador». Podría ser parcial, avanzando más de lo que ya está dolarizado el país en la práctica. También podría disponerse sólo el pago de impuestos permitido en dólares, con lo cual los salarios serían reclamados en la misma forma. Sería un camino indirecto para hacer intervenir el «pedido de los asalariados». Con esto se buscaría salvar los resguardos de soberanía que atormenta a algunos políticos por hacer desaparecer el signo monetario nacional.

La dolarización tiene perspectivas de sacar al país de la recesión. En primer lugar, bajaría a niveles de 7% u 8% la tasa de interés para producir. Luego vendría que el consumidor se arriesgaría a tomar créditos en dólares desde el momento en que cobra ingreso en dólares.

A su vez, reactivar el consumo es la mejor forma -en realidad la única auténtica- de sacar a cualquier economía de su estado recesivo.

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