El tema no es tanto si el mercado sube, de hecho hace ya días que es claro que al menos en lo que hace a las blue chips los ánimos son positivos, sino si es capaz de hacerlo con la clásica euforia de los rallies, lo que para muchos constituiría la mejor prueba que el parate que experimenta la economía norteamericana llegó a su fin. Hasta ayer era evidente que esto no se veía, y así a pesar que el Dow ganó 0,53% al cerrar en 10.088,07 puntos, mientras el NASDAQ subía 0,83 por ciento, el ánimo de los inversores acabó no siendo de los mejores. Por un lado el Promedio Industrial se pasó la mayor parte del día ganando entre 1 y 1,3 por ciento, para derrumbarse en la última hora de operaciones, mientras que algo similar ocurría con las acciones tecnológicas que alcanzaron a trepar 2,02 por ciento. Otro factor que contribuyó a esta falta de un verdadero optimismo fue el bajísimo volumen negociado, donde apenas se negociaron 800 millones de acciones en el mercado tradicional y 1.125 millones en el electrónico. Sin ningún reporte de la macro que empañara el panorama, los inversores se concentraron en primer lugar en los crecientes comentarios sobre la decisión de recortar la producción de petróleo, que se reflejó en una suba del precio del crudo a 21,2 dólares por barril, y en una mejor de las empresas del sector; seguida del anuncio de Wal-Mart que las ventas en diciembre podrían haber crecido algo más de lo anteriormente estimado, y el de Yahoo! que las ventas vía Internet a través del browser habrían crecido 86 por ciento frente a igual período del año anterior. Estas dos noticias entonaron las demás grandes tiendas minoristas, que en los próximos días han de presentar sus propias estimaciones de ventas y a otros grandes portales de Internet como eBay y Amazon.
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