Los dirigentes rurales agrupados en CARBAP -reúne a productores de La Pampa y de Buenos Aires- mostraron señales de querer acordar rápidamente un congelamiento de precios de la carne. Públicamente señalan ahora voluntad de diálogo tras el fuerte cruce verbal de la semana pasada con el gobierno. Un dato puede ayudar a descomprimir tensiones: se aguarda mayor oferta de ganado en Liniers y, por ende, los precios podrían comenzar la semana con fuertes descensos.
Esta semana será clave en la relación campo-gobierno. La oferta en el Mercado de Liniers volverá a estar en el centro de la escena y de ella dependerá si las bajas registradas el viernes -de alrededor de 3%- se convierten en una tendencia. Además, se espera que la ministra de Economía, Felisa Miceli, vuelva a recibir a los ganaderos rebeldes que no firmaron el acuerdo de precios que ancló el valor de la carne a la salida del frigorífico en $ 4,40 más IVA. El encuentro, solicitado por los ruralistas el jueves, podría concretarse entre hoy y mañana, aunque tanto la Sociedad Rural Argentina como las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que tienen a la conflictiva CARBAP entre sus entidades socias, ya ratificaron que no firmarán el acuerdo si no se modifica su contenido.
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Miceli recibirá a los frigoríficos exportadores, que firmaron el acuerdo de precios, pero que el viernes se descubrieron «más controlados», con la creación de un nuevo registro para sus ventas externas de carne. La Resolución número 31, que dispone la puesta en marcha de dicho registro, indica también que las ventas fuera del país deberán contar con la autorización de la Aduana. La medida se fundamentó en la necesidad de « asegurar el ordenamiento del mercado de la carne bovina y la transparencia de las operaciones de exportación, en el marco del crecimiento registrado por éstas», según sus considerandos.
En tanto, Rural como CRA continuaron insistiendo en que no firmarán el acuerdo. De hacerlo se produciría un resquebrajamiento en ambas instituciones, que no pasan precisamente por un momento de solidez de criterio en relación con la actitud que deben adoptar frente al gobierno.
La controversia entre productores y consignatarios se generó una semana atrás, cuando la Sociedad Rural Argentina y CRA, junto con los consignatarios y dos entidades más de productores, hicieron borrar sus firmas de un acuerdo que habían pactado con el presidente Néstor Kirchner. Además, la vicepresidenta de Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Analía Quiroga, salió a opinar que «al presidente de la Nación le falta materia gris» (aunque luego se disculpó) y desató jornadas de furia y opiniones cruzadas.
La ruralista ayer también abogó por un mejor diálogo y consideró que es necesario retomarlo con el gobierno «con humildad y sin rencores», luego del entredicho que se produjo la semana pasada. Quiroga se expresó así en favor de iniciar en buenos términos las conversaciones con el gobierno nacional para que los argentinos «sigan comiendo carne». «Tenemos que poner de vuelta el diálogo arriba de la mesa, con humildad y sin rencores», señaló la dirigente ruralista en declaraciones a la prensa.
Pese a las palabras conciliatorias de los empresarios rurales, la opinión pública quedó dividida entre quienes apoyan a Kirchner y acusan, como el Presidente, a los ganaderos de « avaricia» y otras tantas calificaciones poco felices; y quienes creen que el reclamo rural es justo al pretender una eliminación de las retenciones. Coincidieron con este hecho las lluvias abundantes en áreas ganaderas, las que impidieron el normal abastecimiento de Liniers durante la semana pasada, lo que contribuyó, además, a generar un alza en los precios de hasta 9% de lunes a miércoles. Esta situación enfureció más al gobierno y provocó las críticas de Kirchner en Berazategui. A partir de allí, se generó un duro enfrentamiento verbal, marchas y contramarchas desde algunas entidades. Mientras CARBAP anunciaba «paros sorpresa»; otras, como APEA, la Asociación de Productores Exportadores, se sumaban al acuerdo de precios. Dicha rúbrica generó cimbronazos en la entidad y, además, al día siguiente debieron aceptar más controles para las exportaciones. «Estamos esperando la semana que viene a ver de qué se trata», decía Javier Martínez del Valle, director ejecutivo de la Asociación de Productores y Exportadores de Argentina (APEA). El funcionario dijo que desconocía si el registro implicará « cuestiones estadísticas para analizar la marcha» del sector o si se buscará «controlar determinadas exportaciones de algunos productos» para evitar un aumento. Martínez del Valle se pronunció en contra de «las retenciones indiscriminadas sobre todos los cortes» ya que, según dijo, «no actúan bajando el precio de la carne en el mercado interno, sino que en algunos casos lo hacen subir». El dirigente consideró que deberían eliminarse las retenciones sobre los cortes más baratos, de modo de bajar el precio interno. «La última semana casi no tuvimos exportaciones de carne y subió 7% u 8% en el Mercado de Liniers porque la presión del consumo interno fue muy fuerte», puntualizó.
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