Roberto Lavagna dejó trascender ayer la posibilidad de salir a recomprar BODEN con los fondos que «sobren» una vez que termine la reestructuración de la deuda. En un reportaje concedido al «Financial Times», que se publica hoy en el periódico londinense, aclaró que el dinero que tendrá disponible el Palacio de Hacienda si no acepta 100% de los acreedores será aplicable a la recompra de deuda en el mercado, «pero no necesariamente la deuda que ha sido reestructurada».
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De esta forma, Lavagna aclaró que el esquema de recompras que había anunciado hace menos de un mes no se limitará a los nuevos títulos que surjan de la reestructuración. Al incorporar también a la deuda que está al día, ya que fue emitida en 2002, como el caso de los BODEN, se busca beneficiar a los inversores locales y no sólo a aquellos que ingresen en la renegociación. Esta noticia puede ser positiva para los ahorristas locales, aunque resultaría desalentadora para quienes tienen bonos en default y están pensando si ingresan o no en el canje.
En cambio, Lavagna descartó rotundamente que estos fondos que queden disponibles puedan aplicarse a rescatar aquellos bonos que permanecieron en default. La intención del equipo económicoes que quede claro que los «hold-out» (quienes no acepten entrar en el canje) no cobrarán un solo centavo en el futuro. El título del artículo del «FT» es «La Argentina empantana las esperanzas de incentivos por la deuda», en referencia a la posibilidad de que los recursos disponibles que tendrá el gobierno para recompra de títulos no sean aplicados exclusivamente a los nuevos bonos posdefault.
Los BODEN están mostrando fuertes subas en los últimos días y ayer cerraron nuevamente en niveles récord de $ 220 en el caso de 2012, equivalente a u$s 73. Obviamente, en la recompra podrían ingresar otros títulos emitidos tras el default, aunque los de mayor monto emitido son los BODEN 2012. Según Lavagna, «hay una sola propuesta argentina, que está basada en la capacidad de pago. Hay una promesa de aplicarla, ya sea a través del canje que se está proponiendo o directamente a través de mercados secundarios», como ocurriría con el caso de las recompras anunciadas. Hasta ahora -aclara la nota del «FT»- los inversores asumían que la capacidad en exceso que resultara por la menor aceptación del canje se aplicaría para recomprar los bonos que surjan de la reestructuración.
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