Ayer desde calificadoras de riesgo, aseguradoras y hasta reaseguradoras estimaron el costo económico de los atentados, entre los 5.000 y 30.000 millones de dólares. Pero tal dispersión de pronósticos refleja en realidad lo aventurado de las estimaciones. Lo cierto es que las aseguradoras aplicarán la tradicional receta luego de una catástrofe de esta magnitud: asumir las pérdidas y subir las tarifas del próximo año.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pero más allá de la dimensión de los acontecimientos y a diferencia de lo que el público cree, no son los edificios (en este caso las Torres Gemelas, principalmente) ni los aviones los principales dolores de cabeza para las aseguradoras. Sino las personas y los comercios damnificados.
• En primer lugar, el problema no es de una sola aseguradora sino que hay un complejo entramado de reaseguros. Es decir que a pesar que sean dos o tres las aseguradoras que tengan las pólizas de las Torres, detrás de ellas pueden haber cientos de compañías. Porque lo que hacen es distribuir el riesgo cubierto cediendo parte de la póliza en otras compañías. A modo de ejemplo basta con recordar el incidente ocurrido años atrás en el aeropuerto español de Tenerife cuando chocaron dos Jumbo. En este hecho estuvieron involucradas 2.500 compañías. Que tuvieron que pagar las indemnizaciones en más de 40 países.
• En cuanto a los daños físicos, aquí están involucrados los edificios y los aviones. En el caso de los aviones, se aseguran los cascos por su valor económico y el costo de la póliza depende por ejemplo de la ruta de vuelo, del mantenimiento y de la historia de siniestros de la compañía aérea. Aquí no hay dudas del siniestro así que las aseguradoras y reaseguradoras pagan el monto de la póliza. Para el caso de los edificios las coberturas son por terremoto, incendio, explosión, impedimiento de acceso, derrumbe, fallas de estructuras, etcétera, inclusive terrorismo. Aquí tampoco hay duda del siniestro así que las compañías pagarán a los dueños de los edificios damnificados.
• ¿Quiénes serán los primeros que cobren, además de los dueños de los edificios y los aviones? Fundamentalmente las personas damnificadas que tenían seguros de vida y de accidentes personales. Al respecto cabe recordar que estos productos financieros son de carácter masivo en EE.UU., por lo cual prácticamente la totalidad de las personas que se desempeñaban en las Torres tenían coberturas individuales y corporativas. Pero dadas la características de las empresas que ocupaban las Torres, se descarta que la gran mayoría de las personas fallecidas eran empleados de altos salarios. Por lo que las pólizas son millonarias.Y por ende el costo para las aseguradoras será bien alto.
• Ahora bien, quizás aún hay más interrogantes que información pero el tema crucial pasa por la responsabilidad civil. ¿Contra quién o quiénes van a accionar legalmente los familiares de los fallecidos y heridos? ¿Existe responsabilidad de alguien que permitió un acto así? Bueno, quiénes figuran hoy en la mira de los analistas son los «aeropuertos» porque quedó demostrado que no tenían suficientes medidas de prevención.
Dejá tu comentario